La relación de los intelectuales extranjeros con Fidel Castro volvió a ser blanco de críticas este fin de semana cuando uno de los más celebrados escritores de la literatura española contemporánea arremetió contra el premio Nobel, Gabriel García Márquez, por su silencio en torno a la falta de libertad de expresión de los escritores de la isla.
"No parece factible que García Márquez haya protestado ante Fidel Castro por la suerte de tantos cubanos cuyo único delito es contar historias", escribió Antonio Muñoz Molina, laureado novelista y periodista que preside el Instituto Cervantes de Nueva York.
Muñoz hizo su comentario en el suplemento sabatino del diario español El País, a raíz de una reciente visita de García Márquez a Castro, con quien mantiene una larga amistad, y de la cual sólo se supo porque el ex mandatario cubano lo informó en una de sus habituales columnas en el diario Granma.
Según Muñoz, García Márquez "cuya sombra napoleónica cubre la extensión entera de la literatura de su país, se encuentra con el tirano que lleva 50 años avasallando al suyo, y el hecho parece aceptarse con tanta normalidad como si se tratara de una reunión de viejos amigos".
El autor de El Jinete Polaco cita varios artistas y escritores cubanos que están en el exilio y a quienes se les ha negado "el alimento y el aire que hacen posible la escritura, el público lector, y más hondo todavía que eso, el sonido de la lengua, el habla viva de nuestros compatriotas, la particular pulsación que tiene la vida en el país donde uno se ha criado".
Entre ellos Muñoz menciona a Vicente Echerri, con quien se encuentra en Nueva York; recuerda a Paquito de Rivera, "que lleva casi ya 30 años tocando con la misma furia que si estuviera en un cabaré de La Habana"; al músico Bebo Valdés, y a otros cubanos a los que se ha encontrado por el mundo, dice, "calumniados por la tiranía y por sus cómplices con el nombre infame de gusanos... acostumbrados a ser sospechosos para el señoritismo miserable de intelectuales europeos y estrellas tarambanas del cine que gozan de todos los privilegios de la libertad y de vez en cuando se conceden unas vacaciones pagadas de turismo revolucionario".
Agrega Muñoz que los intelectuales "que rinden pleitesía al tirano" suelen venir de países democráticos en los que se declaran muy críticos contra el poder, "pero se ve que para tanta rebeldía se vuelva reverencia solo hace falta que el poder sea absoluto''.
Muñoz considera que quizas a García Márquez, que ha escrito varias veces sobre la megalomanía de los poderosos, lo que le atrae de Castro es que "se parece a ese modelo doble de escritor y caudillo que se da en las débiles y serviles sociedades hispánicas: el que lo quiere todo, el que no tiene a nadie que le haga sombra, el que despierta miedo y exige pleitesía, el que se convierte con exclusividad asfixiante en la encarnación de un país..."
Muñoz es considerado uno de los grandes escritores contemporáneos de la literatura española. Ha ganado dos veces el Premio Nacional de Literatura por sus obras Un invierno en Lisboa (1983) y El Jinete Polaco (1992).
El pasado marzo, en un panel convocado en Madrid con motivo del quinto aniversario de la ola represiva que llevó a 75 opositores cubanos a la cárcel en el 2003, Muñoz calificó de "escandaloso" el silencio de la izquierda sobre Cuba.
Por Gerardo Reyes
Hundirá el tallo en la tierra que socava
Bajo la maleza oirá brotar el agua
Se abrirá en hebras como ramas
Tejerá la trama que alimente al cuerpo
Inmóvil donde la tierra late
Nacerá una raíz de otra raíz
A más raíz más tallo
Que desgarre la tierra y su hermetismo
Penetrará profundo el aire desolado
Bifurcará sus hebras como ramas
A más rama volverán más hebras
En cada una crecerá una hoja
Cubrirá la piel que el tallo muda
Entre la tierra húmeda que nutre
Y el viento huraño que arrebata
A más tierra soplará más viento
A más viento más despojo
Desnudo crecerá este cuerpo
Entre el hambre infame
Entre la ausencia