Paulo Coelho regala sus libros viejos
A Coelho no le gusta que sus libros acumulen polvo en los estantes. Por eso cuando termina de leerlos los regala.
A Paulo Coelho no le gusta que los libros sean abandonados, o que acumulen polvo en los estantes de las bibliotecas. Por lo tanto, la mayor parte de los volúmenes que lee los abandona en parques, en estaciones de autobuses, en su restaurant japonés local, para que cualquier lector los encuentre.
Sus libros viajan
"Un día, se derrumbaron los estantes en mi apartamento, y vi todos mis libros en el piso, y pensé ¿para qué tengo esos libros, para impresionar a mis amigos?" dijo el autor de El Alquimista, al explicar cómo carga con sus libros a cuestas y los regala. "Creo que un libro debe viajar", dice el autor.
Y por lo tanto, las paredes del lujoso apartamento de Coelho en París están cubiertas de bibliotecas de madera casi vacías, dando al sitio una atmósfera extraña, escueta, pese a las molduras, los altos cielorrasos y los almohadones cuidadosamente colocados en los sofás.
Sus contradicciones
Con su barba gris, sus ojos de entendedor, y sus monólogos de sueños y de inspiración, parece como un sabio.
Y de repente, habla con regocijo acerca de las ventas de sus libros a nivel mundial. Aunque es atraído por la vida ascética, por seguir rutas de peregrinaje o por deambular en el desierto de Mojave, también es un adicto a la internet que siente "el síndrome de abstinencia" cuando le falta su computadora.
Es un gran conversador, que habla con la misma soltura el inglés y el francés que su idioma natal, el portugués, pero esporádicamente, en el lapso de escasos meses, se retira a un área rural.
"Mi vida es de extremos. Estoy totalmente conectado y totalmente desconectado, hay momentos de retiro, y eso significa que estoy realmente desconectado, con nada, excepto el silencio", dijo, sentado con las piernas cruzadas en el piso de madera, frente a su sofá cama.
16-05-2007
Fuente:
Univision
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