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En el marco de la Ley de Reconocimiento de la Actividad Literaria, establecida para los escritores con más de sesenta años y al menos 5 libros publicados, seis escritores porteños recibieron el reconocimiento el pasado viernes 18 de diciembre de manos del Ministro de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, Hernán Lombardi.
Alberto Laiseca, Bernardo Kleiner, Diego Mare, María del Carmen Suárez, Álvaro Abós y Horacio Clemente fueron los primeros escritores en recibir el reconocimiento luego de ser aprobado por un Comité de Evaluación y del arduo trabajo de la SEA (Sociedad de Escritores Argentinos).
"Hace muchos años trabajamos en este proyecto intensamente con Ruth Fernández, quien aportó mucho en este tema, y nos acompañó Nira Etchenique y Rafael Vázquez entre muchos escritores que nos ofrecieron su apoyo. Al no contar con un respaldo institucional, no obtuvimos éxito en ese momento. Fue entonces cuando hablamos con Víctor Redondo y Graciela Aráoz quienes se pusieron a trabajar a través de la institución y durante largo tiempo intensificaron su tarea hasta llegar a esta realidad. Es así que recibimos los primeros reconocimientos", dijo a Escribirte María del Carmen Suárez.
Más de cien presentaciones fueron hechas para este reconocimiento que se hará efectivo para estos seis escritores porteños a partir del mes de enero próximo. El resto de las presentaciones serán evaluadas durante las próximas semanas y la SEA trabajará para sancionar una ley similar a nivel nacional.
Ahora la noche, costa inasible
Ahora la mirada, cauce turbio
Ahora la razón, madera dócil
Huraño globo de arena
Cree saber y no sabe
Con sueño manso cargó su lastre
Con años cóncavos cargó su espalda
Ahora busca al sol que esculpe en la madera
El breve remanso donde el cuerpo estalla
No descansará su honda hasta abatirlo
Hasta que su sombra sea polvo que la mano frote
Hasta que olvide
Cuántos giros necesitará para encontrarse
Yo sembraré mis pies en esta orilla
Y en mis ojos guardaré el misterio de su encanto
Volveré al dibujo de unos dedos con crayón
Al cuatro escrito al revés
Y extrañaré aquella forma esquiva del pasado
Aquella piel esmeralda que madura
Y esta piel urgente que envejece