"Onetti era un tipo al que era difícil entrar. Puedo decir que fui testigo de su vida, pero hay cosas que prefiero conservar como las viví: en silencio", reflexionó el dibujante acompañado por Omar Prego Gadea, autor del prólogo del libro, el escritor Enrique Estázuelas y el periodista Laszlo Erdely.
Durante la presentación en el salón de actos de la casa académica, los panelistas recordaron los buenos momentos que compartieron con el escritor homenajeado, y repasaron anécdotas como en una ronda de amigos sentados en una mesa de café y de la que el espectador fue un testigo indiscreto.
Veintidós caricaturas ilustran el libro -editado conjuntamente por la Universidad Nacional de Quilmes, el Fondo de Cultura Económica y la Universidad de la República de Uruguay- con textos del propio dibujante, también de origen uruguayo.
"Creo que son aproximaciones al alma de Onetti", aseguró Sábat en una entrevista con Télam, quien conoció al autor de libros como 'Los adioses' y 'Tierra de nadie' en la época en que ambos trabajaron para medios periodísticos.
Sabat comentó que todos los dibujos fueron realizados exclusivamente para el libro. "Primero dibujo, luego armo los texto y finalmente busco un título. En este caso son dos adjetivos, pero fue lo mejor que se me ocurrió porque son las dos palabras que mejor lo describen".
"Los textos tienen que ver con hecho reales y que los adobo un poco. Lo que sí inventé son las personas que dieron esas frases.
Hay, quizás, instancias en las que intervengo, aún cuando no me mencione. No soy autorreferencial", dijo entre risas el caricaturista.
Uno de esos textos reza: "'Con el espejo me trato de usted, así que aprendí a afeitarme al tacto', me dijo mientras pasaba despacio su mano por su cara". (Confesión de Darío Molinari, peluquero que una vez cortó el cabello de Onetti).
Sábat pretendió con este texto -al que Prego Gadea en el prólogo describe como "libro-objeto- acercar a Onetti a la gente para que conozca su obra porque es todo un desafío para el lector tener entre sus manos un libro del premio Cervantes 1980.
Sábat relató que "en estos días me preguntaron si Onetti era un personaje oscuro. El no cubrió su literatura de misterio sino de intimidad. Uno tiene que tener intimidad y hacerse amigo del libro para obtener una respuesta".
¿Qué le dejó Juan Carlos a Hermenegildo? "Me dejó su amistad -afirma el dibujante- Me quedé encantado que él me reconociese como amigo y creo eso ya es bastante.
Onetti nació en Montevideo en 1909, y años más tarde fue jefe de redacción del semanario Marcha donde tomó contacto con el dibujante. En 1941, instalado en Buenos Aires, trabajó para la agencia de noticias Reuters hasta 1955.
Fue el responsable editorial de las revistas "Vea y lea" e "Impetu", y en 1974 fue encarcelado durante la dictadura de Juan María Bordaberry.
Fue el escritor español Felix Grande quien juntó firmas para su liberación. Una vez liberado, en 1975 viajó a España y se instaló en Madrid, donde finalmente falleció en 1994.
En una de las salas de esa casa de estudios, se presentó la muestra que lleva el mismo título del libro donde se exhiben los dibujos originales de Hermenegildo Sábat en los que aparece un Onetti en todas las etapas de su vida, desde la extrema juventud hasta sus últimos días.
En los primeros retratos se lo puede ver en diferentes poses, pero nunca mirando de frente, hasta que se produce un quiebre en las imágenes, y Onetti pasa de ser observado a observar al lector y a mostrarse en distintos estados anímicos a partir de su madurez y hasta los últimos dibujos, en los que se lo ve también en su cama leyendo y fumando con sus típicos anteojos de marco grueso negros, tan característicos en él.
"La última imagen parece que se está despidiendo, que nos dice adiós", expresa Prego Gadea durante el encuentro.
El texto que acompaña esa imagen dice: "Cuando falleció Onetti, la revista Time lo califico como 'existencialista', adjetivo que habría rechazado, pero lo define con precisión".