El lunes por la noche se llevó a cabo la inauguración de la muestra de pintura y escultura de la premiada artista plástica villamariense María Agustina Bainotti en el hall de la Medioteca Municipal Mariano Moreno bajo el título: Ellas, claro...y Tato. La exposición exhibió diez esculturas realizadas con hierro y materiales livianos y siete obras pictóricas trazadas con acrílicos y técnicas mixtas, continuando con su línea de abordaje sobre la mujer y sus connotaciones estéticas amparadas en la moda, el vestuario y en especial los sombreros. Bainotti desplegó sus obras con una paleta amplia de colores fuertes en diversos planos.
La presentación estuvo a cargo de la escritora Beatriz Carranza de Luccatto, su entrañable amiga y compañera desde la escuela en Río Cuarto que viajó especialmente desde Milán donde reside en la actualidad. En sus palabras alusivas indicó: "Para la artista pintar y esculpir se hacen fragmentos de cotidianidad pero vivos en la llamada al diálogo, al cual está invitado el espectador a compartir el sentido del arte. Porque la obra de María Agustina es una obra culta que nos lleva por el camino hacia uno mismo".
El nombre de la muestra refiere a Ellas por las mujeres ilustradas y a Tato por una sola escultura, hecha con algodón y pasta moldeadora de un niño con una casaca de futbolista que su nieto completó con su cara. "Originalmente la pieza terminaba en el cuello y él se ofreció para posar. Así que después la llevé para que la ensamblaran con photoshop", comentó Bainotti quien hacía dos años que no exponía en la ciudad.
La exposición finaliza el 5 de julio.
Hace días que no duermo
Ciego
Con el vacío de los párpados
Livianos
Inútiles
Hace días
Meses
Veo voces
Mudas súplicas
El dolor de una herida que no sangra
No hace mucho
Cayó una hoja
Lejos de su tallo
En silencio
Oculta
Entre ajenos amarillos
Y murió
No como muere el día
Junto a la fe del próximo
Murió como muere un hombre
Con la verdad irreversible del tormento
Hace noches
Otras noches
Llegaban voces
Como niño con caricias
Con pequeñas manos cóncavas
a los oídos abiertos
y al cuerpo escuchando
Hace noches que no duermo
Gira el vientre y gira
El abismo
—Cielorraso—
Como gota imperturbable se desploma
Otra fe sin esperanzas
Y el silencio que oprime
Como un abrazo vacío.