Veintiocho esculturas bajo el común denominador del acero, curadas por el escultor Hernán Dompé, conforman la muestra que por estos días se presenta en el Centro Cultural Recoleta bajo el título Los acerados del acero.
Se trata de la decimocuarta exposición que la fundación mexicana Villacero organiza en el mundo, siendo las sedes anteriores Chile, Colombia, Venezuela, México, Turquía y Alemania.
La fundación Villacero, que toma su nombre de la acería mexicana homónima, se basaron en los respectivos bicentenarios de México y Argentina para realizar la muestra en la ciudad de Buenos Aires.
María José Herrera, en el catálogo de la muestra, explica que "la elección de este material implica un hecho técnico, manual y, en algunos casos, industrial; un complejo proceso que incluye etapas de fundición, ensamblado, pulido, patinado, pintado. Pero ante todo son un hecho intelectual que implica un modo de ver, el de la escultura contemporánea, especialmente atenta a su carácter de objeto relacional".
Los artistas seleccionados para esta muestra son, además del propio Dompé, Pablo Dompé; Jorge Gamarra; Nadia Guthmann; Raúl Fernández Olivi; Raúl PájaroGómez; Claudio Gómez; Juan Lecuona; Gustavo López Armentía; Maria Juana Heras Velazco; Susana Lescano; Cristina Tomsig; Ana Lizaso y Fabiana Díaz.
Hay grandes muestras de talento y maestría en esta exposición, como la exhibida por Gamarra, quien presenta un cincel de 1,40 metros por 0,63 centímetros hundiéndose en un pedazo de madera o Lecuona, quien homenajea a los barcos con trozos de moldería textil mezclados con proas de barcos con sus típicas costuras de remaches.
Por su parte, Pájaro Gómez combina formas delgadas más emparentadas con lo industrial que con otras orgánicas o con las que parece entablar un diálogo que no escapa a una permanente tensión mientras que Dompé trajo a la sala la monumentalidad de su tótem de 2,50 metros en forma de letra T.
Una muestra vigorosa, casi industrial, homenaje al tesón humano y la alquimia entre el hierro y el carbón que sostiene el mundo en estructuras y máquinas eficaces o no tanto.
Una muestra que refrenda una vez más la fructífera aleación entre la empresa privada y los artistas y las instituciones públicas en bien de la Cultura.
Nada antes de antes
Cuando antes era un silencio rojo seco
Una mancha herida en la madera de un cajón
Un montón de ropa de antes
Tela roja oscura una sobre otra y otra
Un cajón cerrado
Nada antes de antes
Antes del primer abrigo escrito
Un pulóver de papel arrugado
Unos guantes de escribir
Un pañuelo sucio de miedo
Antes de antes frío seco como tinta
Una bufanda de lana antes del cuello
Cuerpos colgados de una máquina de escribir
Antes nada de antes sólo un punto
Final