El cuadro La miel es más dulce que la sangre es una de las grandes creaciones de Salvador Dalí y también un cuadro en paradero desconocido. Es una de las primeras obras surrealistas de Dalí, pintada en 1927 e inspirada según los expertos en la relación del creador español con su compatriota el poeta Federico García Lorca. El título hace referencia a los gustos sexuales del pintor.
En el cuadro se reflejan las obsesiones de Dalí y la influencia que ejercieron sobre él otros artistas del surrealismo, como Yves Tanguy. En el cuadro se incluyen imágenes como el cadáver de un burro rodeado de moscas que forman parte también de otras obras, como en la película El perro andaluz, que el pintor ampurdanés hizo con el cineasta Luis Buñuel.
El estudio preparatorio que se conserva de La miel es más dulce que la sangre fue subastado en la sala Christie´s de Londres y alcanzó los 4.794.215 euros, más de 6,5 millones de dólares. Durante la puja esta obra de gran valor histórico superó un récord mundial para Dalí, señaló un portavoz de Christie´s.
En la pieza vendida por la conocida sala de subastas, los motivos fetichistas de Dalí surgen de una playa y en la que aparecen, además del burro muerto y agujas clavadas en la arena, un cadáver decapitado de mujer y una cabeza con los ojos cerrados que podría ser la de García Lorca.
No obstante el éxito del pintor ampurdanés, en la misma subasta se quedó sin comprador la obra Las llamas, llaman, de 1942 y valorada en 4,5 millones de euros, más de 6 millones de dólares. El cuadro se pintó durante la estancia de Dalí y Gala en Estados Unidos y representa a unas jirafas ardiendo, como en el titulado Girafe en feu que pintó en 1936 durante la Guerra Civil española.
La ausencia lame los huesos del recuerdo
De a pedazos le arranca la carne
Nada que no alimente detiene su paso
Le llevará tiempo limpiar aquellos restos
La lengua los consume
Sin vida brillan
Sin sabor
A un lado descansará la ausencia
Con el hambre saciada
Con el cuerpo pesado
Voraz cerrará los ojos
Ahora mansos que sueñan
Como estos ojos cansados
Que huelen a hueso
Y brillan