El jurado encargado de fallar el Premio Internacional de Escultura Ángel Orensanz se reunió el pasado viernes con objeto de elegir la obra ganadora de la presente edición. Tras casi dos horas de deliberación y visita a la exposición de las maquetas presentadas al concurso, decidieron por unanimidad conceder el premio a "Diedro abierto-puerta", del artista Iñaki Moreno Ruiz de Eguino (escultor, pintor, grabador, escritor, crítico de arte, comisario de exposiciones y conferenciante), así como otorgar un único accésit a la obra "Oroel", de Óscar Alvariño Belinchón, "dada la calidad de su propuesta", indicaron.
Mercedes Portella
SABIÑÁNIGO.- El jurado, compuesto por Fernando Alvira presidente de la Asociación Española de Críticos de Arte; Mikel Okiñena, escultor; Leonardo Puértolas, representante del Patronato del Museo Ángel Orensanz y Artes de Serrablo; Javier Lacasta, director de este Museo, y José Ramón Campo, concejal de Cultura del Ayuntamiento de Sabiñánigo, visitó a primera hora de la mañana del sábado el emplazamiento donde se ubicará la obra premiada. Se trata de un lugar ajardinado que da acceso a la plaza de España. Está previsto que sea remodelado este espacio aprovechando la colocación de la obra galardonada.
En esta XIII edición del Premio de Escultura Ángel Orensanz, que tiene carácter bianual, se han presentado veintiocho proyectos de escultores pertenecientes a diez Comunidades Autónomas españolas, además de una propuesta proveniente de Estonia, siendo reseñable por el jurado el nivel de las obras presentadas.
Hasta el próximo día 6 de enero los trabajos que participan en el concurso se pueden visitar en la exposición que se encuentra instalada en la Sala Municipal de Arte de Sabiñánigo. Con esta muestra se hace partícipe a la población de un concurso que en cada edición cuenta con mayor calidad y más artistas.
Frente a qué lluvia cesará tu último recuerdo
En qué cofre se ahogará tu risa
Qué fue del secreto de tu mano
Qué fue del espejo y su despojo
Es piedra lo que sangra
Es la cicatriz del llanto
El labio del beso adormecido
La sombra que al rostro lava
Muerde el muelle al río que recuerda
Como el oleaje a la obstinada orilla
Ya no hay agua que madure en tierra seca
Este desierto hoy queda como tuyo
Este grano de arena, antes semilla y fruto
Esta estación del tiempo
Donde la urgencia desteje voluntades
Donde el olvido abriga