Escritor inglés
Harold Pinter nació en Londres,el 10 de Octubre de 1930.Estudió en la Real Academia de Arte Dramático.
Publicó poesía en su juventud y comenzó a trabajar como actor de teatro con el seudónimo de David Baron.Su primera obra,The Room,fue representada por primera vez en la Universidad de Bristol por sus estudiantes.
Los primeros trabajos de Pinter,The Birthday Party (1958),The Caretaker (1960) y The Homecoming (1964) fueron rotulados como "teatro de lo absurdo".
Empezó a dirigir más frecuentemente durante los setenta y se convirtió en el director asociado de The Nacional Theatre en 1973.Su obra comienza a ser más breve y más política,tomando una postura izquierdista y tratando temas como los derechos humanos y la represión.
En 1985 Pinter viajó a Turquía con el escritor americano Arthur Miller y, en la función en honor a Miller de la embajada de Estados Unidos, Pinter se refirió a personas que habían sido torturadas,motivo por el cual fue echado (Miller lo apoyó y se retiró con él).
En 1999 se convirtió en un duro crítico de los bombardeos a Kosovo y se opuso a la invasión de Afganistán e Irak en 2003.
En 2005 anunció que se retiraba del teatro para dedicarse a la vida política. Pinter fue nombrado “Companion of Honour” en 2002, título honorífico británico, después de haber rechazado el título de Sir (Caballero). Apoya al partido político de izquierdas RESPECT. En Octubre de 2005 recibió el Premio Nobel de Literatura.
El dramaturgo británico murió el 24 de diciembre de 2008, a los 78 años, por causa de un cáncer de garganta.
Febrero moja el cuerpo desteñido
Nada sabe de un mañana gris
Nada de los dientes de la noche
Juega febrero a ser agua sin lamento
Mueve la cola en el umbral del día
Mueve los párpados que su pasión corroe
Camina febrero la tarde vacía
Camina con su fe de erratas
Con efe de olfato duerme
Sueña su vida breve
La vida de un brote en el desierto
Carga la ausencia en el lomo
No hay brazos abiertos que lo esperen
No hay melancolía que su cuero abrigue
Se va febrero llevando su abandono
Como perro al que no ven doblar la esquina