El universo se debate entre el orden y el caos. En su interior todo caduca, cambia de orden y vuelve a ordenarse con la única intención de destruirse. Para que algo se convierta en otra cosa, ese algo tiene que dejar de existir. ¿En qué momento ese algo deja de existir? ¿Cuál es el instante preciso en el que algo deja de ser algo? Ese punto último donde la materia deja de ser lo que es, es el punto límite que todos buscamos descifrar, el menor número posible antes de la extinción. Esa entidad con infinitesimal poder de significancia le está vedada a nuestra razón. Para comprenderla nos basta únicamente con creer en ella porque no hay sabiduría que pueda dar fe de su existencia. Es el instante donde entra en juego el valor de la representación de la realidad y no la realidad misma. Luego olvidamos.
La parábola de la tau