En la otra puerta

La noche por la que muere el día

La noche por la que muere el día, de Ricardo Cardone

Ricardo Cardone

2017 - Poesía

Ediciones Ruinas Circulares

Hay un silencio que descubre el nombre del tiempo, un estallido en medio de la melodía que rescata un concierto secreto parecido al de una guitarra. Esta poesía dice el rumor de la escasez primera. Quien escribe regresa aquí al origen del tiempo y lo transita hasta que el eco mismo de las palabras repara lo que revela.
Quién de los dos recuerda el corazón de pólvora, recuerdo, ausencia y tiempo que sin conciencia caen, se arrojan a lo innumerable, al no principio, al no convertido, al no que provoca, al no. El no cae por peso propio replica y desmantela toda posible línea recta de esta escritura rota, para ser leída sobre el muro de lo que jamás deberemos explicar, para ser leída con un ojo puesto en una estaca.

Susana Gil

Obras de Ricardo Cardone

  • 2025 - Los olvidados - (Novela)
  • 2024 - Los lados oscuros - (Poesía)
  • 2023 - Las dos criaturas - (Cuentos)
  • 2022 - La rabia - (Novela)
  • 2021 - Cielo de invierno - (Novela)
  • 2021 - El vuelo del elefante - (Cuento)
  • 2020 - De julio a Iván Reyes - (Cuentos)
  • 2019 - De enero a junio - (Poesía)
  • 2018 - La noche en el espejo - (Cuentos)
  • 2017 - La noche por la que muere el día - (Poesía)
  • Un día como hoy en 1991 muere Gabriel Celaya

    18 de abril de 1991

    Muere Gabriel Celaya
    Rafael Múgica Celaya nació en Hernani, España. Mientras estudiaba ingeniería en Madrid conoció a García Lorca y Buñuel, además de otros intelectuales en la Residencia Estudiantil que lo acercaron significativamente a la poesía

    ¿Cuál es el escenario de ''La invención de Morel'', de Adolfo Bioy Casares?

    Danielle Roger

     Danielle Roger

    Incienso de madrugada triste

    Incienso de madrugada triste

    Por Delfina Acosta

    El poema de hoy

    Ceremonias

    Hubo un tiempo en que nos fijábamos en las hojas secas
    en el muro de ceniza y en la noche descalza
    y en la luna pálida de tantas destrucciones
    y así apostábamos a la melancolía
    inconscientes de que ése no era aún nuestro percance
    faltaban temporadas de sistemática pobreza
    laberintos privados y tristezas de medio pelo

    el calvario era ajeno y quedaba lejos
    el tamaño de la pena era tan módico como el deleite
    nuestros dientes de hambre y nuestras lenguas en celo
    funcionaban sin prisa pero funcionaban

    las primaveras se nos iban de entre las manos
    mirábamos el horizonte sin saber qué pedirle
    el crepúsculo se henchía de gallos azules
    y el aire era enigmático como un viejo sabihondo

    pero una madrugada forzaron las puertas
    nos allanaron el desván y la memoria
    decidieron por nosotros en mitad de la duda
    nos quitaron los fantasmas y los papeles
    levantaron un cepo de palabras
    y un corral de miedo donde abandonarnos

    nos suspendieron el derecho a la tibieza
    borraron los presagios con el odio
    nos despojaron de la lluvia verde
    y del silencio gratis y del amor cribado
    nos cortaron en dos con un hacha de invierno

    de ese modo tan turbio nos fue revelado
    que en realidad no habíamos trajinado por el tedio
    sino que éramos inadvertidamente felices
    no esplendorosa sino pasablemente ávidos
    de amparos lechos soledades perdones

    de ese modo tan impropio nos fue dicho
    que cualquier otro quebranto era menos que este azote
    y tuvieron que aparecer túneles y máscaras y trampas
    para que echáramos de menos el letargo cotidiano
    las venas de los árboles el caballo a contraluz

    ¿habremos aprendido el catecismo del rencor
    o la rabia se nos irá cayendo como escamas?
    ¿recordaremos siempre no olvidar
    o las franjas de inquina se nos irán pudriendo?
    ¿almacenaremos para nunca los aborrecimientos
    y los sacaremos de la troya a perdonazos?

    es claro que ni el rayo ni el rocío tienen prisa
    desahucios y bienvenidas esperan su turno
    por algo estamos listos para empezar desde cero
    y nadie se arrodilla sobre los pámpanos caídos

    vamos a merecer cada centímetro de augurio
    vamos a abrir caminos a los sobrevivientes
    sin guirnaldas pero con respuestas
    flamantes y accesibles
    vamos a reponer lo mucho que perdimos
    vamos a aprovechar lo poco que nos queda

    Mario Benedetti

    Geografías (1984)
    enlaotrapuerta.com.ar - Archivo de noticias