Bienvenidos. Dejen sus abrigos por ahí y acerquen esas sillas. Vos traé la ginebra y seis vasos. Señores, las cartas están echadas. En esta mano volvieron a ponerse las cosas en su lugar, como Dios manda. Ahora el mazo está de este lado de la mesa. Todos ustedes están muertos. Muertos por flojos. Muertos por ingenuos. Muertos por infelices. Muertos por imbéciles. Están muertos con el anzuelo en la boca. Muertos por venganza. Muertos por error. Están muertos al fin. No hay azar que sea propicio. No habrá naipe que obligue a ventura alguna. Yo soy la traición y no el olvido. Jueguen su última mano y despídanse. Nada más que este libro apócrifo los recordará.
Blas