La horrible conclusión que se había ido abriendo camino en mi espíritu de manera gradual era ahora una terrible certeza. Estaba perdido por completo, perdido sin esperanza en el amplio y laberíntico recinto de la caverna de Mammoth. Dirigiese adonde dirigiese mi esforzada vista, no podía encontrar ningún objeto que me sirviese de punto de referencia para alcanzar el camino de salida. No podía mi razón albergar la más ligera esperanza de volver jamás a contemplar la bendita luz del día, ni de pasear por los agradables valles y colinas del hermoso mundo exterior. La esperanza se había desvanecido. A pesar de todo, educado como estaba por una vida entera de estudios filosóficos, obtuve una satisfacción no pequeña de mi conducta desapasionada; porque, aunque había leído con frecuencia sobre el salvaje frenesí en el que caían las víctimas de situaciones similares, no experimenté nada de esto, sino que permanecí tranquilo tan pronto como comprendí que estaba perdido.
La bestia en la cueva, H.P.Lovecraft.
Un sendero muerto de agua
Cartón de césped corrugado
Barro seco aire de tierra
Un cielo sol nube de peste
Acecha un manto de silencio
Mudo y déspota huye el tiempo
Un paso más en los pulmones
Paso a paso el corazón latido
Raíz invierno que germina
Un paso más hasta el tallo y las espinas
Bajo la tierra una flor pierde sus pétalos
Como restos de la piel en la caricia