En la otra puerta

Cielo de invierno

Cielo de invierno, de Ricardo Cardone

Ricardo Cardone

2021 - Novela

Ediciones Ruinas Circulares

Una ruta que no tiene principio ni fin. Una herida que abre el desierto. En ese instante donde todo es permanente, donde el tiempo se detiene ante el viaje interminable, un camión avanza. ¿Qué tienen en común Atahualpa Yupanqui y John Coltrane?  ¿Qué Adolfo Bioy Casares y Robert Louis Stevenson? Hay una rotonda por la que no quiero pasar. Más allá me espera el abandono vestido con harapos que ladran y que muerden con saña. Allí todos los tiempos convergen en un mismo sitio. Un lugar que es el origen de todas nuestras vidas y de todas nuestras muertes. Pensando en estas líneas me quedé dormido. Me encontraron al costado de una ruta interminable, al otro lado de la muerte, junto a una mujer que huyó. Un hombre viejo oyó mi relato y se lo confesó al autor de este libro. Lo que aquí se narra es lo que sucedió. Ocurrió en un siglo anterior pero no es fiel a la verdad.

Joan Fabrés

Textos para leer de Cielo de invierno

  • Contratapa (Narrativa)
  • Crítica: Una invitación a un viaje (Narrativa)
  • Crítica: Una novela sumamente atrapante (Antología)
  • I. Era una cinta de fuego (Narrativa)
  • II. Oscuro lazo de niebla (Narrativa)
  • III. Amalaya la noche (Narrativa)
  • IV. Se han dormido las luces (Narrativa)
  • IX. Es bandera de niebla (Narrativa)
  • Prólogo de Susana Gil (Narrativa)
  • V. A veces soy como el río (Narrativa)
  • VI. Con su tambor de desvelos (Narrativa)
  • VII. A love supreme (Narrativa)
  • VIII. Un degüello de soles (Narrativa)
  • X. Acknowledgement (Narrativa)
  • XI. El tamboril de la luna (Narrativa)
  • XII. Bajo el puñal del invierno (Narrativa)
  • XIII. Como sombra en la sombra (Narrativa)
  • XIV. Resolution (Narrativa)
  • XIX. La noche llena de arpegios (Narrativa)
  • XV. Pursuance (Narrativa)
  • XVI. Se emponchan de grises nieblas (Narrativa)
  • XVII. Psalm (Narrativa)
  • XVIII. Rezos en la noche blanca (Narrativa)
  • Obras de Ricardo Cardone

  • 2025 - Los olvidados - (Novela)
  • 2024 - Los lados oscuros - (Poesía)
  • 2023 - Las dos criaturas - (Cuentos)
  • 2022 - La rabia - (Novela)
  • 2021 - Cielo de invierno - (Novela)
  • 2021 - El vuelo del elefante - (Cuento)
  • 2020 - De julio a Iván Reyes - (Cuentos)
  • 2019 - De enero a junio - (Poesía)
  • 2018 - La noche en el espejo - (Cuentos)
  • 2017 - La noche por la que muere el día - (Poesía)
  • Un día como hoy en 1963 muere Luis Cernuda

    5 de noviembre de 1963 - Muere Luis Cernuda

    ¿Cuál es el nombre del protagonista de la novela ''Trafalgar'', de Benito Pérez Galdós?

    Danielle Roger

     Danielle Roger

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    La canción desesperada

    Emerge tu recuerdo de la noche en que estoy.
    El río anuda al mar su lamento obstinado.

    Abandonado como los muelles en el alba.
    Es la hora de partir, oh abandonado!

    Sobre mi corazón llueven frías corolas.
    Oh sentina de escombros, feroz cueva de náufragos!

    En ti se acumularon las guerras y los vuelos.
    De ti alzaron las alas los pájaros del canto.

    Todo te lo tragaste, como la lejanía.
    Como el mar, como el tiempo. Todo en ti fue naufragio!

    Era la alegre hora del asalto y el beso.
    La hora del estupor que ardía como un faro.

    Ansiedad de piloto, furia de buzo ciego,
    turbia embriaguez de amor, todo en ti fue naufragio!

    En la infancia de niebla mi alma alada y herida.
    Descubridor perdido, todo en ti fue naufragio!

    Te ceñiste al dolor, te agarraste al deseo.
    Te tumbó la tristeza, todo en ti fue naufragio!

    Hice retroceder la muralla de sombra,
    anduve más allá del deseo y del acto.

    Oh carne, carne mía, mujer que amé y perdí,
    a ti en esta hora húmeda, evoco y hago canto.

    Como un vaso albergaste la infinita ternura,
    y el infinito olvido te trizó como a un vaso.

    Era la negra, negra soledad de las islas,
    y allí, mujer de amor, me acogieron tus brazos.

    Era la sed y el hambre, y tú fuiste la fruta.
    Era el duelo y las ruinas, y tú fuiste el milagro.

    Ah mujer, no sé cómo pudiste contenerme
    en la tierra de tu alma, y en la cruz de tus brazos!

    Mi deseo de ti fue el más terrible y corto,
    el más revuelto y ebrio, el más tirante y ávido.

    Cementerio de besos, aún hay fuego en tus tumbas,
    aún los racimos arden picoteados de pájaros.

    Oh la boca mordida, oh los besados miembros,
    oh los hambrientos dientes, oh los cuerpos trenzados.

    Oh la cópula loca de esperanza y esfuerzo
    en que nos anudamos y nos desesperamos.

    Y la ternura, leve como el agua y la harina.
    Y la palabra apenas comenzada en los labios.

    Ese fue mi destino y en él viajó mi anhelo,
    y en él cayó mi anhelo, todo en ti fue naufragio!

    Oh, sentina de escombros, en ti todo caía,
    qué dolor no exprimiste, qué olas no te ahogaron!

    De tumbo en tumbo aún llameaste y cantaste.
    De pie como un marino en la proa de un barco.

    Aún floreciste en cantos, aún rompiste en corrientes.
    Oh sentina de escombros, pozo abierto y amargo.

    Pálido buzo ciego, desventurado hondero,
    descubridor perdido, todo en ti fue naufragio!

    Es la hora de partir, la dura y fría hora
    que la noche sujeta a todo horario.

    El cinturón ruidoso del mar ciñe la costa.
    Surgen frías estrellas, emigran negros pájaros.

    Abandonado como los muelles en el alba.
    Sólo la sombra trémula se retuerce en mis manos.

    Ah más allá de todo. Ah más allá de todo.

    Es la hora de partir. Oh abandonado!

    Pablo Neruda

    Veinte poemas de amor y una canción desesperada (1924)
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