En la otra puerta

Tierra de exilio

Andrés Rivera

2000 - Novela

Alfaguara

El hombre de setenta años, sentadoo frente a la pantalla del televisor a oscuras, toma un trago de whisky y no se pregunta nada.
Pero las preguntas están en él, duermen con él, caminan con él, envejecen con él. Como su mujer. Como su madre. Acaso, com la Revolución.
Lucas tiene diecisiete años. Tiene todo lo que le falta a ese hombre que abre la puerta de su casa y le ofrece manzanas: hambre, deseo, violencia, odio.
Entre los dos hay mucho más que un umbral. Hay recuerdos y obsesiones que se cruzan, se oponen y avanzan hacia el final inesperado.

Obras de Andrés Rivera

  • 2005 - Esto por ahora - (Novela)
  • 2004 - Cría de asesinos - (Cuento)
  • 2003 - El manco Paz - (Novela)
  • 2002 - Para ellos el paraíso y otras novelas - (Novela)
  • 2001 - Hay que matar - (Novela)
  • 2000 - Cuentos escogidos - (Antología)
  • 2000 - Tierra de exilio - (Novela)
  • 1999 - El profundo sur - (Novela)
  • 1998 - La lenta velocidad del coraje - (Novela)
  • 1996 - El farmer - (Novela)
  • 1994 - El verdugo en el umbral - (Novela)
  • 1993 - Mitteleuropa - (Cuento)
  • 1992 - La sierva - (Novela)
  • 1991 - El amigo de Baudelaire - (Novela)
  • 1987 - La revolución es un sueño eterno - (Novela)
  • 1984 - En esta dulce tierra - (Novela)
  • 1982 - Nada que perder - (Novela)
  • 1972 - Ajuste de cuentas - (Cuento)
  • 1968 - El yugo y la marcha - (Cuento)
  • 1965 - Cita - (Cuento)
  • 1962 - Sol de sábado - (Cuento)
  • 1959 - Los que no mueren - (Novela)
  • 1957 - El precio - (Novela)
  • ¿Cuál es el título y a qué autor pertenece el cuento que comienza: Mañana sería Navidad, y aun mientras viajaban los tres hacia el campo de cohetes, el padre y la madre estaban preocupados.

    Un hombre claro

    Un hombre claro

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Veleta

    Viento del Sur,
    moreno, ardiente,
    llegas sobre mi carne,
    trayéndome semilla
    de brillantes
    miradas, empapado
    de azahares.

    Pones roja la luna
    y sollozantes
    los álamos cautivos, pero vienes
    ¡demasiado tarde!
    ¡Ya he enrollado la noche de mi cuento
    en el estante!

    Sin ningún viento,
    ¡hazme caso!,
    gira, corazón;
    gira, corazón.

    Aire del Norte,
    ¡oso blanco del viento!
    Llegas sobre mi carne
    tembloroso de auroras
    boreales,
    con tu capa de espectros
    capitanes,
    y riyéndote a gritos
    del Dante.
    ¡Oh pulidor de estrellas!
    Pero vienes
    demasiado tarde.
    Mi almario está musgoso
    y he perdido la llave.

    Sin ningún viento,
    ¡hazme caso!,
    gira, corazón;
    gira, corazón.

    Brisas, gnomos y vientos
    de ninguna parte.
    Mosquitos de la rosa
    de pétalos pirámides.
    Alisios destetados
    entre los rudos árboles,
    flautas en la tormenta,
    ¡dejadme!
    Tiene recias cadenas
    mi recuerdo,
    y está cautiva el ave
    que dibuja con trinos
    la tarde.

    Las cosas que se van no vuelven nunca,
    todo el mundo lo sabe,
    y entre el claro gentío de los vientos
    es inútil quejarse.
    ¿Verdad, chopo, maestro de la brisa?
    ¡Es inútil quejarse!

    Sin ningún viento.
    ¡hazme caso!
    gira, corazón;
    gira, corazón.

    Federico García Lorca

    Libro de Poemas (1921)
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