En la otra puerta

Los relatos 1: Ritos

Julio Cortázar

1976 - Cuento

La atmósfera inquietante que impregna los cuentos de Julio Cortázar y que hace de muchos de ellos lecturas inolvidables proviene no sólo de la conjunción del talento con una maestría poco corriente en el género, sino también de su decidida apertura a la irrupción de lo insólito en una realidad bajo la cual se siente latir algo más. Esta recopilación de Los relatos de Cortázar en cuatro volúmenes, ordenada por el propio escritor poco antes de su fallecimiento, sigue criterios de afinidad independientes del orden temporal de su aparición. Los títulos de los volúmenes -Ritos, Juegos, Pasajes y Ahí y ahora- apuntan oblicua y a veces irónicamente hacia las líneas de fuerza que organizan esos textos en una nueva estructura significativa.

Textos para leer de Los relatos 1: Ritos

  • Axolotl (Cuento)
  • Bestiario (Cuento)
  • Después del almuerzo (Cuento)
  • Final del juego (Cuento)
  • La noche boca arriba (Cuento)
  • Las ménades (Cuento)
  • Obras de Julio Cortázar

  • 1949 - Los Reyes
  • 1951 - Bestiario
  • 1956 - Final del Juego
  • 1959 - Las armas secretas
  • 1960 - Los premios
  • 1962 - Historias de Cronopios y de Famas
  • 1963 - Rayuela
  • 1966 - Todos los fuegos el fuego
  • 1967 - La vuelta al día en ochenta mundos
  • 1968 - Buenos Aires, Buenos Aires
  • 1968 - 62. Modelo para armar
  • 1969 - Último round
  • 1970 - Viaje alrededor de una mesa
  • 1971 - Pameos y Meopas
  • 1973 - Libro de Manuel
  • 1974 - Octaedro
  • 1976 - Los relatos 1: Ritos
  • 1976 - Los relatos 2: Juegos
  • 1977 - Alguien que anda por ahí
  • 1979 - Un tal Lucas
  • 1980 - Queremos tanto a Glenda
  • 1982 - Deshoras
  • 1984 - Salvo el crepúsculo
  • 1986 - El examen
  • 1988 - Divertimento
  • 1995 - Diario de Andrés Fava
  • 2009 - Papeles inesperados
  • Un día como hoy en 1844 nace Anatole France

    16 de abril de 1844

    Nace Anatole France
    Anatole France es el seudónimo de Jacques Anatole François Thibault, novelista y premio Nobel francés, considerado frecuentemente como el mejor escritor francés de finales del siglo XIX y principios del XX

    ¿Cuál es la máxima obra poética de Juan Zorrilla de San Martín?

    Héctor Tizón

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    María del Carmen Suárez: Eva en el espejo. Una novela inolvidable

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    Por Norma Pérez Martín

    El poema de hoy

    Llanto de las virtudes y coplas por la muerte de Don Guido

    Al fin, una pulmonía
    mató a don Guido, y están
    las campanas todo el día
    doblando por él: ¡din-dan!

    Murió don Guido, un señor
    de mozo muy jaranero,
    muy galán y algo torero;
    de viejo, gran rezador.

    Dicen que tuvo un serrallo
    este señor de Sevilla;
    que era diestro
    en manejar el caballo
    y un maestro
    en refrescar manzanilla.

    Cuando mermó su riqueza,
    era su monomanía
    pensar que pensar debía
    en asentar la cabeza.

    Y asentóla
    de una manera española,
    que fue casarse con una
    doncella de gran fortuna;
    y repintar sus blasones,
    hablar de las tradiciones
    de su casa,
    escándalos y amoríos
    poner tasa,
    sordina a sus desvaríos.

    Gran pagano,
    se hizo hermano
    de una santa cofradía;
    el Jueves Santo salía,
    llevando un cirio en la mano
    —¡aquel trueno!—,
    vestido de nazareno.
    Hoy nos dice la campana
    que han de llevarse mañana
    al buen don Guido, muy serio,
    camino del cementerio.

    Buen don Guido, ya eres ido
    y para siempre jamás...
    Alguien dirá: ¿Qué dejaste?
    Yo pregunto: ¿Qué llevaste
    al mundo donde hoy estás?

    ¿Tu amor a los alamares
    y a las sedas y a los oros,
    y a la sangre de los toros
    y al humo de los altares?

    Buen don Guido y equipaje,
    ¡buen viaje!...
    El acá
    y el allá,
    caballero,
    se ve en tu rostro marchito,
    lo infinito:
    cero, cero.

    ¡Oh las enjutas mejillas,
    amarillas,
    y los párpados de cera,
    y la fina calavera
    en la almohada del lecho!
    ¡Oh fin de una aristocracia!
    La barba canosa y lacia
    sobre el pecho;
    metido en tosco sayal,
    las yertas manos en cruz,
    ¡tan formal!
    el caballero andaluz.

    Antonio Machado

    Campos de Castilla (1912)
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