El examen

Julio Cortázar

Julio Cortázar

1986 - Novela

Un grupo de amigos (una pareja de estudiantes en vísperas de examen, un periodista de sonriente sarcasmo, su amiga, muchacha de irresistible candor) andan por la ciudad, a veces entreviendo la presencia (¿real? ¿imaginaria?) de otro amigo desaparecido. Andan por un Buenos Aires infinitamente cercano, prodigiosamente irrealizado. Un Buenos Aires donde se alza una casa en la que unos lectores cumplen con el ritual de leer en voz alta libros famosos. Un Buenos Aires en que muchedumbres abigarradas acuden al santuario erigido en la Plaza de Mayo, donde se exhibe un hueso. Un Buenos Aires invadido por una bruma y unos hongos inexplicables. Por la ciudad andan los amigos: hablan de sí, del país, del mundo, de los poemas que escriben. Lo definen y se burlan de sus definiciones. Ejercen un veloz intelectualismo y a la vez lo corroen con su ironía, tierna y feroz. Una constelación de metáforas, símbolos que no se dejan descifrar de inmediato, ilumina este relato maravillosamente ambiguo, insinuante de revelaciones que nunca se producen del todo. Relato fascinante, que anticipa atmósferas, situaciones, imágenes de las grandes novelas posteriores: Los premios, Rayuela, 62/Modelo para armar.


Antes de morir, Cortázar dejó preparado el texto para publicarlo. "Escribí el examen a mediados de 1950, en un Buenos Aires donde la imaginación poco tenía que agregar a la historia para obtener los resultados que verá el lector {...} Publico este viejo relato porque irremediablemente me gusta su lenguaje, su fábula sin moraleja, su melancolía porteña, y también porque la pesadilla de donde nació sigue despierta y anda por las calles."

Obras de Julio Cortázar

  • 1949 - Los Reyes
  • 1951 - Bestiario
  • 1956 - Final del Juego
  • 1959 - Las armas secretas
  • 1960 - Los premios
  • 1962 - Historias de Cronopios y de Famas
  • 1963 - Rayuela
  • 1966 - Todos los fuegos el fuego
  • 1967 - La vuelta al día en ochenta mundos
  • 1968 - Buenos Aires, Buenos Aires
  • 1968 - 62. Modelo para armar
  • 1969 - Último round
  • 1970 - Viaje alrededor de una mesa
  • 1971 - Pameos y Meopas
  • 1973 - Libro de Manuel
  • 1974 - Octaedro
  • 1976 - Los relatos 1: Ritos
  • 1976 - Los relatos 2: Juegos
  • 1977 - Alguien que anda por ahí
  • 1979 - Un tal Lucas
  • 1980 - Queremos tanto a Glenda
  • 1982 - Deshoras
  • 1984 - Salvo el crepúsculo
  • 1986 - El examen
  • 1988 - Divertimento
  • 1995 - Diario de Andrés Fava
  • 2009 - Papeles inesperados
  • Un día como hoy en 1844 nace Anatole France

    16 de abril de 1844

    Nace Anatole France
    Anatole France es el seudónimo de Jacques Anatole François Thibault, novelista y premio Nobel francés, considerado frecuentemente como el mejor escritor francés de finales del siglo XIX y principios del XX

    ¿A quién pertenece la obra Coplas a la muerte de su padre?

    Noé Jitrik:

     Noé Jitrik:

    El destierro de la reina, de Ana Bisignani

    El destierro de la reina, de Ana Bisignani

    Por María González Rouco

    El poema de hoy

    Ésa es tu pena

    Ésa es tu pena. Tiene la forma de un cristal de nieve que no podría existir si no existieras
    y el perfume del viento que acarició el plumaje de los amaneceres que no
    vuelven.
    Colócala a la altura de tus ojos
    y mira cómo irradia con un fulgor azul de fondo de leyenda,
    o rojizo, como vitral de insomnio ensangrentado por el adiós de los amantes,
    o dorado, semejante a un letárgico brebaje que sorbieron los ángeles.
    Si observas a trasluz verás pasar el mundo rodando en una lágrima.
    Al respirar exhala la preciosa nostalgia que te envuelve,
    un vaho entretejido de perdón y lamentos que te convierte en reina del
    reverso del cielo.
    Cuando la soplas crece como si devorara la íntima sustancia de una llama
    y se retrae como ciertas flores si la roza cualquier sombra extranjera.
    No la dejes caer ni la sometas al hambre y al veneno;
    sólo conseguirías la multiplicación, un erial, la bastarda maleza en vez de
    olvido.
    Porque tu pena es única, indeleble y tiñe de imposible cuanto miras.
    No hallarás otra igual, aunque te internes bajo un sol cruel entre columnas rotas,
    aunque te asuma el mármol a las puertas de un nuevo paraíso prometido.
    No permitas entonces que a solas la disuelva la costumbre, no la gastes con nadie.
    Apriétala contra tu corazón igual que a una reliquia salvada del naufragio:
    sepúltala en tu pecho hasta el final,
    hasta la empuñadura.

    Olga Orozco

    En el revés del cielo (1987)
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