En la otra puerta

Bestiario

Julio Cortázar

1951 - Cuento

Textos para leer de Bestiario

  • Carta a una señorita en París (Cuento)
  • Casa tomada (Cuento)
  • Lejana (Cuento)
  • Obras de Julio Cortázar

  • 1995 - Diario de Andrés Fava - (Novela)
  • 1988 - Divertimento - (Novela)
  • 1986 - El examen - (Novela)
  • 1984 - Salvo el crepúsculo - (Poesía)
  • 1982 - Deshoras - (Cuento)
  • 1980 - Queremos tanto a Glenda - (Cuento)
  • 1979 - Un tal Lucas - (Cuento)
  • 1977 - Alguien que anda por ahí - (Cuentos)
  • 1976 - Los relatos 1: Ritos - (Cuento)
  • 1976 - Los relatos 2: Juegos - (Cuento)
  • 1974 - Octaedro - (Cuento)
  • 1973 - Libro de Manuel - (Novela)
  • 1971 - Pameos y Meopas - (Poesía)
  • 1970 - Viaje alrededor de una mesa - (Ensayo)
  • 1969 - Último round - (Miscelánea)
  • 1968 - Buenos Aires, Buenos Aires - (Textos)
  • 1968 - 62. Modelo para armar - (Novela)
  • 1967 - La vuelta al día en ochenta mundos - (Ensayo,poesía y cuentos)
  • 1966 - Todos los fuegos el fuego - (Cuento)
  • 1963 - Rayuela - (Novela)
  • 1962 - Historias de Cronopios y de Famas - (Relato)
  • 1960 - Los premios - (Novela)
  • 1959 - Las armas secretas - (Cuento)
  • 1956 - Final del Juego - (Cuento)
  • 1951 - Bestiario - (Cuento)
  • 1949 - Los Reyes - (Poema dramático)
  • ¿De qué novela es protagonista Augusto Pérez?

    María del Carmen Suárez

    María del Carmen Suárez

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Las muertes

    He aquí unos muertos cuyos huesos no blanqueará la lluvia,
    lápidas donde nunca ha resonado el golpe tormentoso
    de la piel del lagarto,
    inscripciones que nadie recorrerá encendiendo la luz
    de alguna lágrima;
    arena sin pisadas en todas las memorias.
    Son los muertos sin flores.
    No nos legaron cartas, ni alianzas, ni retratos.
    Ningún trofeo heroico atestigua la gloria o el oprobio.
    Sus vidas se cumplieron sin honor en la tierra,
    mas su destino fue fulmíneo como un tajo;
    porque no conocieron ni el sueño ni la paz en los
    infames lechos vendidos por la dicha,
    porque sólo acataron una ley más ardiente que la ávida
    gota de salmuera.
    Esa y no cualquier otra.
    Esa y ninguna otra.
    Por eso es que sus muertes son los exasperados rostros
    de nuestra vida.

    Olga Orozco

    Las muertes (1951)
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