En la otra puerta

Con el sol en las manos

Con el sol en las manos, de Elisa Dejistani

Elisa Dejistani

1994 - Poesía

Metáfora

Los poemas de Dejistani buscan continuamente el equilibrio entre el interrogante y la respuesta. Bien es sabido que abundan las preguntas y escasean las réplicas. Mas en estas páginas, cuya solidaridad es manifestada en el simple y expeditivo recurso de intentar un diálogo con el lector, lo subjetivo tiende a recurrencias míticas, a dibujar figuras angelares, a hacer fiel a su otra devoción, la escultura - del discurso, piedra amorfa, y del sentimiento, gubia encargada de descubrir la imagen en el meollo de la roca.

Para Elisa Dejistani el teorema de lo poético se resuelve prodigiosamente en este verso significativo: "Un Dios oculto me habló del tercer ojo del poeta". Con esa mirada en el tiempo, en el acaecer del azar de su peripecia vital, esta poeta señala un temperamento emotivo y filosófico que demuestra el alto grado de madurez y de responsabilidad creadora.

Luis Ricardo Furlan

Obras de Elisa Dejistani

  • 2009 - Dualidad del silencio - (Poesía)
  • 1996 - 20 voces destacadas. Selección y estudio de Ruth Fernández - (Antología)
  • 1995 - Veinte voces de Buenos Aires, de Florencia Durán - (Antología)
  • 1994 - Con el sol en las manos - (Poesía)
  • 1991 - El cantar de las palabras - (Antología)
  • 1990 - Disonancia del bronce en Makhac-Kala - (Poesía)
  • 1989 - Poetas hispanoamericanas contemporáneas, de Oscar Abel Ligaluppi - (Antología)
  • 1986 - Exilio para no morir - (Poesía)
  • 1977 - Misteriosa magia - (Poesía)
  • Un día como hoy en 1911 nace William Golding

    19 de septiembre de 1911 - Nace William Golding

    ¿Cuál es el título del cuento en el que Cortázar nos relata la lucha de alguien por ponerse un pulóver?

    Rescatando la fantasía. Entrevista a Lorena Falcón

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    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Poema XX

    Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

    Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada,
    y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.»

    El viento de la noche gira en el cielo y canta.

    Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
    Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

    En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
    La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

    Ella me quiso, a veces yo también la quería.
    Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

    Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
    Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

    Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
    Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

    Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
    la noche está estrellada y ella no está conmigo.

    Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
    Mi alma no se contenta con haberla perdido.

    Como para acercarla mi mirada la busca.
    Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

    la misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
    Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

    Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
    Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

    De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
    Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

    Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
    Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

    Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
    mi alma no se contenta con haberla perdido.

    Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
    y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

    Pablo Neruda

    Veinte poemas de amor y una canción desesperada (1924)
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