En la otra puerta

Arqueros, ilusionistas y goleadores

Arqueros, ilusionistas y goleadores, de Osvaldo Soriano

Osvaldo Soriano

2006 - Relatos

Seix Barral

A través de estas páginas de fútbol Soriano reinventa su infancia y adolescencia, retrata a jugadores emblemáticos -Obdulio Varela, Lazzati, los fundadores de San Lorenzo-, pone a sus personajes en las encrucijadas de la gloria o el fracaso y narra partidos alucinantes jugados en la Patagonia, o en la Europa de la Segunda Guerra, o en el Congo, con Perón como árbitro. " Le amagué una gambeta y toqué la pelota de zurda, cortita y suave, con el empeine del botín, como para que pasara por ese paréntesis que se le abría abajo de las rodillas. El narigón se ilusionó con el driblin y se tiró de cabeza, aparatoso, seguro de haber salvado el honor y el baile de Barda del Medio. Pero la pelota le pasó entre los tobillos como una gota de agua que se escurre entre los dedos".

Obras de Osvaldo Soriano

  • 2006 - Arqueros, ilusionistas y goleadores - (Relatos)
  • 1997 - Piratas, fantasmas y dinosaurios - (Novela)
  • 1995 - La hora sin sombra - (Novela)
  • 1993 - Cuentos de los años felices - (Cuentos)
  • 1992 - El ojo de la patria - (Novela)
  • 1990 - Una sombra ya pronto serás - (Novela)
  • 1988 - Rebeldes,soñadores y fugitivos - (Cuento)
  • 1986 - A sus plantas rendido un león - (Novela)
  • 1984 - Artistas, locos y criminales - (Novela)
  • 1980 - No habrá más penas ni olvido - (Novela)
  • 1980 - Cuarteles de invierno - (Novela)
  • 1973 - Triste, solitario y final - (Novela)
  • Un día como hoy en 1902 nace Luis Cernuda

    21 de septiembre de 1902 - Nace Luis Cernuda

    ¿En cuál de las obras de Florencio Sánchez se desarrolla la historia de Don Olegario y su hijo, Julio?

    Fernando Sorrentino

    Fernando Sorrentino

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    La mesa verde

    El sol como un gran animal demasiado amarillo.
    Es una suerte que nadie me ayude. Nada más peligroso, cuando se
    necesita ayuda, que recibir ayuda.

    Me rememoro al sol de la infancia, infusa de
    muerte, de vida hermosa.

    Pero a mi noche no la mata ningún sol.

    La errancia, la canción de nosotros dos, tiemblo
    como en una metáfora el alma comparada con
    una candela.

    Y nada será tuyo salvo un ir hacia donde no hay
    dónde.

    He aquí que se estremece el espacio como un
    gran loco.

    Alguien demora en el jardín el paso del tiempo.

    Me alimento de música y de agua negra. Soy tu
    niña calcinada por un sueño implacable.

    Máscaras de la noche en qué lugar perdido que
    nadie más que yo conoce.

    ¿Tendré tiempo para hacerme una máscara
    cuando emerja de la sombra?
    Invitada a ir nada más que hasta el fondo.

    Me pruebo en el lenguaje en que compruebo el
    peso de mis muertos.

    El mar esconde sus muertos. Porque lo de abajo
    tiene que quedar abajo.

    Para mejor ser el que fue, ha querellado con su
    nueva sombra, ha luchado contra lo opaco.

    Alejandra Pizarnik

    Textos de sombra y últimos poemas (1982)
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