En la otra puerta

Triste, solitario y final

Triste, solitario y final, de Osvaldo Soriano

Osvaldo Soriano

1973 - Novela

La figura trágica del envejecido Stan Laurel, el arrojo desatinado e inútil de Philip Marlowe y la obstinación de un joven escritor entusiasta e irreflexivo marcan los límites de esta historia, en la cual cualquier cosa puede suceder.

Triste, solitario y final, la primera novela de Soriano, lo muestra como una de las voces más originales y perturbadoras de la literatura latiniamericana contemporánea.

Obras de Osvaldo Soriano

  • 2006 - Arqueros, ilusionistas y goleadores - (Relatos)
  • 1997 - Piratas, fantasmas y dinosaurios - (Novela)
  • 1995 - La hora sin sombra - (Novela)
  • 1993 - Cuentos de los años felices - (Cuentos)
  • 1992 - El ojo de la patria - (Novela)
  • 1990 - Una sombra ya pronto serás - (Novela)
  • 1988 - Rebeldes,soñadores y fugitivos - (Cuento)
  • 1986 - A sus plantas rendido un león - (Novela)
  • 1984 - Artistas, locos y criminales - (Novela)
  • 1980 - No habrá más penas ni olvido - (Novela)
  • 1980 - Cuarteles de invierno - (Novela)
  • 1973 - Triste, solitario y final - (Novela)
  • Un día como hoy en 1875 nace Thomas Mann

    6 de junio de 1875 - Nace Thomas Mann

    Poeta argentino, nacido en la provincia de Entre Ríos, autor de ''El agua y la noche'', ¿a quién nos referimos?

    Por ''Culpa de los muertos'' hay un autor ausente.

    Por ''Culpa de los muertos'' hay un autor ausente.

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Dulcia linquimus arva

    Una amistad hicieron mis abuelos
    con esta lejanía
    y conquistaron la intimidad de los campos
    y ligaron a su baquía
    la tierra, el fuego, el aire, el agua.

    Fueron soldados y estancieros
    y apacentaron el corazón con mañanas
    y el horizonte igual que una bordona
    sonó en la hondura de su austera jornada.

    Su jornada fue clara como un río
    y era fresca su tarde como el agua
    oculta del aljibe
    y las cuatro estaciones fueron para ellos
    como los cuatro versos de la copla esperada.

    Descifraron lejanas polvaredas
    en carretas o en caballadas
    y los alegró el resplandor
    con que aviva el sereno la espadaña.

    Uno peleó contra los godos,
    otro en Paraguay cansó su espada;
    todos supieron del abrazo del mundo
    y fue mujer sumisa a su querer la campaña.

    Altos eran sus días
    hechos de cielo y llano.

    Sabiduría de campo afuera la suya,
    la de aquel que está firme en el caballo
    y que rige a los hombres de la llanura
    y los trabajos y los días
    y las generaciones de los toros.

    Soy un pueblero y ya no sé de esas cosas,
    soy hombre de ciudad, de barrio, de calle:
    los tranvías lejanos me ayudan la tristeza
    con esa queja larga que sueltan en las tardes.

    Jorge Luis Borges

    Luna de enfrente (1925)
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