En la otra puerta

El ojo de la patria

El ojo de la patria, de Osvaldo Soriano

Osvaldo Soriano

1992 - Novela

"Todo empezó con la repatriación de los restos de Rosas y con esa lápida que encontré en el cementerio de Pére Lachaise que decía espía argentino. Si un espía argentino tiene una tumba con su nombre, es una trampa para que lo crean muerto. Y la discusión de los historiadores sobre los próceres también refleja ese afán de cambiar el pasado, que creo que es una tendencia muy actual. Un mundo en el que todos cambian todo el tiempo desemboca en la incertidumbre de que nadie es nadie, y eso me permitió meterme con la historia y la actualidad a la vez".

Osvaldo Soriano

Textos para leer de El ojo de la patria

  • El ojo de la patria (fragmento) (Novela)
  • Obras de Osvaldo Soriano

  • 2006 - Arqueros, ilusionistas y goleadores - (Relatos)
  • 1997 - Piratas, fantasmas y dinosaurios - (Novela)
  • 1995 - La hora sin sombra - (Novela)
  • 1993 - Cuentos de los años felices - (Cuentos)
  • 1992 - El ojo de la patria - (Novela)
  • 1990 - Una sombra ya pronto serás - (Novela)
  • 1988 - Rebeldes,soñadores y fugitivos - (Cuento)
  • 1986 - A sus plantas rendido un león - (Novela)
  • 1984 - Artistas, locos y criminales - (Novela)
  • 1980 - No habrá más penas ni olvido - (Novela)
  • 1980 - Cuarteles de invierno - (Novela)
  • 1973 - Triste, solitario y final - (Novela)
  • Un día como hoy en 1902 nace Luis Cernuda

    21 de septiembre de 1902 - Nace Luis Cernuda

    ¿Cuál es el título de la novela de Juan José Saer que se ambienta en la reunión de una familia para festejar fin de año y cenar un cordero asado?

    Un hombre claro

    Un hombre claro

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Pregón submarino

    ¡Tan bien como yo estaría
    en una huerta del mar,
    contigo, hortelana mía!
    -En un carrito, tirado
    por un salmón, ¡qué alegría
    vender bajo el mar salado,
    amor, tu mercadería!
    -¡Algas frescas de la mar,
    algas, algas!

    ¡Qué altos
    los balcones de mi casa!
    Pero no se ve la mar.
    ¡Qué bajos!
    Sube, sube, balcón mío,
    trepa el aire, sin parar:
    sé terraza de la mar,
    sé torreón de navío.
    -¿De quién será la bandera
    de esa torre de vigía?
    -¡Marineros, es la mía!

    Rafael Alberti

    Marinero en tierra (1925)
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