En la otra puerta

Las puertas del fuego

Raúl González Tuñón

1938 - Poesía

Obras de Raúl González Tuñón

  • 1926 - El violín del diablo
  • 1928 - Miércoles de ceniza
  • 1930 - La calle del agujero en la media
  • 1934 - El otro lado de la estrella
  • 1934 - Todos bailan (poemas de Juancito Caminador)
  • 1936 - La rosa blindada
  • 1936 - Ocho documentos de hoy
  • 1938 - Las puertas del fuego
  • 1939 - La muerte en Madrid
  • 1941 - Canciones del tercer frente
  • 1941 - A nosotros la poesía
  • 1941 - Las islas
  • 1941 - Caprichos de Juancito Caminador
  • 1943 - Himno de pólvora
  • 1945 - Primer Canto Argentino
  • 1952 - Hay alguien que está esperando
  • 1954 - Todos los hombres del mundo son hermanos
  • 1957 - A la sombra de los barrios amados
  • 1963 - Demanda contra el olvido
  • 1965 - Poemas para el atril de una pianola
  • 1969 - El rumbo de las islas perdidas
  • 1977 - El banco de la plaza
  • Un día como hoy en 1844 nace Anatole France

    16 de abril de 1844

    Nace Anatole France
    Anatole France es el seudónimo de Jacques Anatole François Thibault, novelista y premio Nobel francés, considerado frecuentemente como el mejor escritor francés de finales del siglo XIX y principios del XX

    ¿Cuál es el título de la novela de Osvaldo Soriano en la que uno de sus personajes es el detective Marlowe?

    Fernando Sorrentino

    Fernando Sorrentino

    Mario Benedetti

    Mario Benedetti

    Por Delfina Acosta

    El poema de hoy

    La noche que en el Sur lo velaron

    A Letizia Álvarez de Toledo

    Por el deceso de alguien
    -misterio cuyo vacante nombre poseo y cuya realidad no abarcamos-
    hay hasta el alba una casa abierta en el Sur,
    una ignorada casa que no estoy destinado a rever,
    pero que me espera esta noche
    con desvelada luz en las altas horas del sueño,
    demacrada de malas noches, distinta,
    minuciosa de realidad.

    A su vigilia gravitada en muerte camino
    por las noches elementales como recuerdos,
    por el tiempo abundante de la noche,
    sin más oíble vida
    que los vagos hombres de barrio junto al apagado almacén
    y algún silbido solo en el mundo.

    Lento el andar, en la procesión de la espera,
    llego a la cuadra y a la casa y a la sincera puerta que busco
    y me reciben hombres obligados a la gravedad
    que participaron de los años de mis mayores,
    y nivelamos destinos en una pieza habilitada que mira al patio
    - patio que está bajo el poder y en la integridad de la noche-
    y decimos, porque la realidad es mayor, cosas indiferentes
    y somos desganados y argentinos en el espejo
    y el mate compartido mide horas vanas.

    Me conmueven las menudas sabidurías
    que en todo fallecimiento se pierden
    -hábito de unos libros, de una llave, de un cuerpo entre los otros-.
    Yo sé que todo privilegio, aunque oscuro, es de linaje de milagro
    y mucho lo es el de participar en esta vigilia,
    reunida alrededor de lo que no se sabe: del Muerto,
    reunida para acompañar y guardar su primera noche en la muerte.

    (El velorio gasta las caras;
    los ojos se nos están muriendo en lo alto como Jesús.)
    ¿Y el muerto, el increíble?
    Su realidad está bajo las flores diferentes de él
    y su mortal hospitalidad nos dará
    un recuerdo más para el tiempo
    y sentenciosas calles del Sur para merecerlas despacio
    y la noche que de la mayor congoja nos libra:
    la prolijidad de lo real.

    Jorge Luis Borges

    Cuaderno de San Martín (1929)
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