En la otra puerta

Diván occidental-oriental

Johann Wolfgang Goethe

1814 - Poesía

Obras de Johann Wolfgang Goethe

  • 1831 - Poesía y verdad - (Ensayo)
  • 1829 - Los años de peregrinación de Wilhelm Meister - (Novela)
  • 1814 - Diván occidental-oriental - (Poesía)
  • 1810 - La teoría de los colores - (Ensayo)
  • 1809 - Las afinidades electivas - (Novela)
  • 1808 - Fausto (primera parte) - (Teatro)
  • 1797 - Hermann y Dorotea - (Teatro)
  • 1796 - Epigramas venecianos - (Poesía)
  • 1795 - Los años de aprendizaje de Wilhelm Meister - (Novela)
  • 1790 - Torquato Tasso - (Teatro)
  • 1788 - Egmont - (Teatro)
  • 1787 - Ifigenia - (Teatro)
  • 1774 - Los sufrimientos del joven Werther - (Novela)
  • 1774 - Clavigo - (Teatro)
  • Un día como hoy en 1931 muere Juan Zorrilla de San Martín

    3 de noviembre de 1931 - Muere Juan Zorrilla de San Martín

    ¿Cuál es el título de la obra de José Enrique Rodó que despertó la adhesión incondicional de la juventud hispanoamericana?

    Marcos Silber

    Marcos Silber

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    La casa

    Temible y aguardada como la muerte misma
    se levanta la casa.
    No será necesario que llamemos con todas nuestras lágrimas.
    Nada. Ni el sueño, ni siquiera la lámpara.

    Porque día tras día
    aquellos que vivieron en nosotros un llanto contenido hasta palidecer
    han partido,
    y su leve ademán ha despertado una edad sepultada,
    todo el amor de las antiguas cosas a las que acaso dimos, sin saberlo,
    la duración exacta de la vida.

    Ellos nos llaman hoy desde su amante sombra,
    reclinados en las altas ventanas
    como en un despertar que sólo aguarda la señal convenida
    para restituir cada mirada a su propio destino;
    y a través de las ramas soñolientas el primer huésped de la memoria nos saluda:
    el pájaro del amanecer que entreabre con su canto las lentísimas puertas
    como a un arco del aire por el que penetramos a un clima diferente.

    Ven. Vamos a recobrar ese paciente imperio de la dicha
    lo mismo que a un disperso jardín que el viento recupera.

    Contemplemos aún los claros aposentos,
    las pálidas guirnaldas que mecieron una noche estival,
    las aéreas cortinas girando todavía en el halo de la luz como mariposas en la lejanía,
    nuestra imagen fugaz
    detenida por siempre en los espejos de implacable destierro,
    las flores que murieron por sí solas para rememorar el fulgor inmortal de la melancolía,
    y también las estatuas que despertó, sin duda a nuestro paso,
    ese rumor tan dulce de la hierba;
    y perfumes, colores y sonidos en que reconocemos un instante
    del mundo;
    y allá, tan sólo el viento sedoso y envolvente
    de un día sin vivir que abandonamos, dormidos sobre el aire.

    Nadie pudo ver nunca la incesante morada
    donde todo repite nuestros nombres más allá de la tierra.
    Mas nosotros sabemos que ella existe, como nosotros mismos,
    por el sólo deseo de volver a vivir, entre el afán del polvo y
    la tristeza,
    aquello que quisimos.

    Nosotros lo sabemos porque a través del resplandor nocturno
    el porvenir se alzó como una nube del último recinto,
    el último, el vedado,
    con nuestra sombra eterna entre la sombra.

    Acaso lo sabían ya nuestros corazones.

    Olga Orozco

    Desde lejos (1946)
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