En la otra puerta

Canto general

Pablo Neruda

1950 - Poesía

Talleres Gráficos de la Nación

Textos para leer de Canto general

  • Amor América (Poema)
  • San Martín (1810) (Poema)
  • Obras de Pablo Neruda

  • 1998 - Antología esencial - (Poesía)
  • 1972 - Confieso que he vivido - (Relato)
  • 1971 - Todo el amor - (Poesía)
  • 1952 - Los versos del capitán - (Poesía)
  • 1950 - Canto general - (Poesía)
  • 1947 - Tercera residencia - (Poesía)
  • 1947 - Alturas de Macchu Picchu - (Poesía)
  • 1937 - España en el corazón. Himno a las glorias del pueblo en la guerra - (Poesía)
  • 1933 - El hondero entusiasta - (Poesía)
  • 1933 - Residencia en la tierra - (Poesía)
  • 1926 - Tentativa del hombre infinito - (Poesía)
  • 1926 - El habitante y su esperanza - (Novela)
  • 1926 - Anillos. Prosas de Pablo Neruda y Tomás Lago - (Prosa poética)
  • 1924 - Veinte poemas de amor y una canción desesperada - (Poesía)
  • 1923 - Crepusculario - (Poesía)
  • Un día como hoy en 1975 muere Saint-John Perse

    20 de septiembre de 1975 - Muere Saint-John Perse

    Poeta argentino, nacido en la provincia de Entre Ríos, autor de ''El agua y la noche'', ¿a quién nos referimos?

    El maestro Ramiro Lagos

    El maestro Ramiro Lagos

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    La cuarta elegía (frag.)

    Ángel y títere: entonces
    hay un espectáculo por fin,
    Entonces se reconcilia lo que incesantemente
    desunimos, en tanto que existimos aquí. Entonces
    surge
    de nuestras estaciones solamente el ciclo
    de la transformación total. Por encima de nosotros
    actúa entonces el ángel. Mira, los moribundos,
    ¿no debían de sospechar que todo lo que hacemos
    está lleno de pretextos? Ninguna cosa
    es en sí misma. ¡Oh, horas de la infancia,
    cuando tras las figuras había más
    que el mero pasado, y no el porvenir ante nosotros!
    Por cierto, crecíamos y a veces nos apresurábamos
    a ser pronto mayores, en parte por amor
    a los que no tenía otra cosa que su mayor
    estatura.
    Y, a pesar de todo, en nuestro andar de solitarios,
    nos placía lo durable, y seguíamos allí, erguidos,
    en lo intervalos de espacio entre mundo y juguete,
    en un lugar que desde los comienzos
    fuera fundado para un puro acontecer.

    ¿Quién puede mostrarnos a un niño tal cual es?
    ¿Quién lo subirá
    a las estrellas y le pondrá en sus manos
    la medida de la distancia? ¿Quién elabora la
    muerte del niño
    con ese pan oscuro que se endurece, o la deja
    dentro
    de su boca redonda, tal como el corazón
    de una bella manzana?... Los asesinos
    son fáciles de presentir. Pero esto:
    albergar la muerte, toda la muerte,
    aun antes de la vida, tan dulcemente y sin enfado
    eso es indescriptible.

    Rainer María Rilke

    Elegías de Duino (1922)
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