En la otra puerta

Los perseguidos

Horacio Quiroga

1905 - Relato

Editorial Arnaldo Moen y Hno.

Obras de Horacio Quiroga

  • 1935 - Más allá - (Cuento)
  • 1929 - Pasado amor - (Novela)
  • 1926 - Los desterrados - (Cuento)
  • 1925 - La gallina degollada y otros cuentos - (Cuento)
  • 1924 - El desierto - (Cuento)
  • 1921 - Anaconda - (Cuento)
  • 1920 - Las sacrificadas - (Cuento)
  • 1920 - El salvaje - (Cuento)
  • 1918 - Cuentos de la selva - (Cuentos)
  • 1917 - Cuentos de amor, de locura y de muerte - (Cuento)
  • 1908 - Historia de un amor turbio - (Novela)
  • 1905 - Los perseguidos - (Relato)
  • 1904 - El crimen del otro - (Cuento)
  • 1901 - Los arrecifes de coral - (Poesía)
  • Un día como hoy en 1964 muere Ezequiel Martínez Estrada

    4 de noviembre de 1964 - Muere Ezequiel Martínez Estrada

    ¿Cuál es el título del cuento en el que Cortázar nos relata la lucha de alguien por ponerse un pulóver?

    Carmen María de Jaén

    Carmen María de Jaén

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Veleta

    Viento del Sur,
    moreno, ardiente,
    llegas sobre mi carne,
    trayéndome semilla
    de brillantes
    miradas, empapado
    de azahares.

    Pones roja la luna
    y sollozantes
    los álamos cautivos, pero vienes
    ¡demasiado tarde!
    ¡Ya he enrollado la noche de mi cuento
    en el estante!

    Sin ningún viento,
    ¡hazme caso!,
    gira, corazón;
    gira, corazón.

    Aire del Norte,
    ¡oso blanco del viento!
    Llegas sobre mi carne
    tembloroso de auroras
    boreales,
    con tu capa de espectros
    capitanes,
    y riyéndote a gritos
    del Dante.
    ¡Oh pulidor de estrellas!
    Pero vienes
    demasiado tarde.
    Mi almario está musgoso
    y he perdido la llave.

    Sin ningún viento,
    ¡hazme caso!,
    gira, corazón;
    gira, corazón.

    Brisas, gnomos y vientos
    de ninguna parte.
    Mosquitos de la rosa
    de pétalos pirámides.
    Alisios destetados
    entre los rudos árboles,
    flautas en la tormenta,
    ¡dejadme!
    Tiene recias cadenas
    mi recuerdo,
    y está cautiva el ave
    que dibuja con trinos
    la tarde.

    Las cosas que se van no vuelven nunca,
    todo el mundo lo sabe,
    y entre el claro gentío de los vientos
    es inútil quejarse.
    ¿Verdad, chopo, maestro de la brisa?
    ¡Es inútil quejarse!

    Sin ningún viento.
    ¡hazme caso!
    gira, corazón;
    gira, corazón.

    Federico García Lorca

    Libro de Poemas (1921)
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