En la otra puerta

Los pequeños cantos

Alejandra Pizarnik

1971 - Poesía

Arbol de Fuego

Obras de Alejandra Pizarnik

  • 2002 - Prosa completa - (Prosa poética)
  • 1982 - Zona prohibida - (Poesía)
  • 1982 - Textos de sombra y últimos poemas - (Poesía)
  • 1982 - Antología poética - (Poesía)
  • 1975 - El deseo de la palabra (antología) - (Poesía)
  • 1971 - La condesa sangrienta - (Prosa poética)
  • 1971 - El infierno musical - (Poesía)
  • 1971 - Los pequeños cantos - (Poesía)
  • 1969 - Nombres y figuras - (Poesía)
  • 1968 - Extracción de la piedra de locura - (Poesía)
  • 1965 - Los trabajos y las noches - (Poesía)
  • 1962 - Árbol de Diana - (Poesía)
  • 1959 - Otros poemas - (Poesía)
  • 1958 - Las aventuras perdidas - (Poesía)
  • 1956 - La última inocencia - (Poesía)
  • 1955 - La tierra más ajena - (Poesía)
  • Un día como hoy en 1911 nace William Golding

    19 de septiembre de 1911 - Nace William Golding

    ¿Cuál es el título del primer relato de La guerra gaucha, de Leopoldo Lugones?

    Marcos Silber

    Marcos Silber

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    El general Quiroga va en coche al muere

    El madrejón desnudo ya sin sed de agua
    y una luna perdida en el frío del alba
    y el campo muerto de hambre, pobre como una araña.

    El coche se hamacaba rezongando la altura;
    un galerón enfático, enorme, funerario.
    Cuatro tapaos con pinta de muerte en la negrura
    tironeaban seis miedos y un valor desvelado.

    Junto a los postillones jineteaba un moreno.
    Ir en coche a la muerte ¡qué cosa más oronda!
    El general Quiroga quiso entrar en la sombra
    llevando seis o siete degollados de escolta.

    Esa cordobesa bochinchera y ladina
    (meditaba Quiroga) ¿qué ha de poder con mi alma?
    Aquí estoy afianzado y metido en la vida
    como la estaca pampa bien metida en la pampa.

    Yo, que he sobrevivido a millares de tardes
    y cuyo nombre pone retemblor en las lanzas,
    no he de soltar la vida por estos pedregales.
    ¿Muere acaso el pampero, se mueren las espadas?

    Pero al brillar el día sobre Barranca Yaco
    hierros que no perdonan arreciaron sobre él;
    la muerte, que es de todos, arreó con el riojano
    y una de puñaladas lo mentó a Juan Manuel.

    Ya muerto, ya de pié, ya inmortal, ya fantasma,
    se presentó al infierno que Dios le había marcado,
    y a sus órdenes iban, rotas y desangradas,
    las ánimas en pena de hombres y de caballos.

    Jorge Luis Borges

    Luna de enfrente (1925)
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