En la otra puerta

Nombres y figuras

Alejandra Pizarnik

1969 - Poesía

Colección La Esquina

Obras de Alejandra Pizarnik

  • 2002 - Prosa completa - (Prosa poética)
  • 1982 - Zona prohibida - (Poesía)
  • 1982 - Textos de sombra y últimos poemas - (Poesía)
  • 1982 - Antología poética - (Poesía)
  • 1975 - El deseo de la palabra (antología) - (Poesía)
  • 1971 - La condesa sangrienta - (Prosa poética)
  • 1971 - El infierno musical - (Poesía)
  • 1971 - Los pequeños cantos - (Poesía)
  • 1969 - Nombres y figuras - (Poesía)
  • 1968 - Extracción de la piedra de locura - (Poesía)
  • 1965 - Los trabajos y las noches - (Poesía)
  • 1962 - Árbol de Diana - (Poesía)
  • 1959 - Otros poemas - (Poesía)
  • 1958 - Las aventuras perdidas - (Poesía)
  • 1956 - La última inocencia - (Poesía)
  • 1955 - La tierra más ajena - (Poesía)
  • Un día como hoy en 1819 nace Walt Whitman

    31 de mayo de 1819 - Nace Walt Whitman

    Se quitó la vida llenándose los bolsillos de piedras y arrojándose al río en marzo de 1941, ¿a quién nos referimos?

    Juan José Saer

    Juan José Saer

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Amanecer

    En la honda noche universal
    que apenas contradicen los faroles
    una racha perdida
    ha ofendido las calles taciturnas
    como presentimiento tembloroso
    del amanecer horrible que ronda
    los arrabales desmantelados del mundo.

    Curioso de la sombra
    y acobardado por la amenaza del alba
    reviví la tremenda conjetura
    de Schopenhauer y de Berkeley
    que declara que el mundo
    es una actividad de la mente,
    un sueño de las almas,
    sin base ni propósito ni volumen.

    Y ya que las ideas
    no son eternas como el mármol
    sino inmortales como un bosque o un río,
    la doctrina anterior
    asumió otra forma en el alba
    y la superstición de esa hora
    cuando la luz como una enredadera
    va a implicar las paredes de la sombra,
    doblegó mi razón
    y trazó el capricho siguiente:
    si están ajenas de sustancia las cosas
    y si esta numerosa Buenos Aires
    no es más que un sueño
    que erigen en compartida magia las almas,
    hay un instante
    en que peligra desaforadamente su ser
    y es el instante estremecido del alba,
    cuando son pocos los que sueñan el mundo
    y sólo algunos trasnochadores conservan,
    cenicienta y apenas bosquejada,
    la imagen de las calles
    que definirán después con los otros.
    ¡Hora en que el sueño pertinaz de la vida
    corre peligro de quebranto
    hora en que le sería fácil a Dios
    matar del todo Su obra!

    Pero de nuevo el mundo se ha salvado.
    La luz discurre inventando sucios colores
    y con algún remordimiento
    de mi complicidad en el resurgimiento del día
    solicito mi casa,
    atónita y glacial en la luz blanca,
    mientras un pájaro de tiene mi silencio
    y la noche gastada
    se ha quedado en los ojos de los ciegos.

    Jorge Luis Borges

    Fervor de Buenos Aires (1923)
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