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Falsificaciones
Marco Denevi
1966 - Cuento
Eudeba
Textos para leer de Falsificaciones
La cicatriz (
Relato
)
La hormiga (
Relato
)
Romeo frente al cadaver de Julieta (
Relato
)
Obras de Marco Denevi
1998 - Cuentos selectos -
(Cuento)
1998 - Una familia argentina -
(Novela)
1997 - Nuestra Señora de la noche -
(Novela)
1993 - El amor es un pájaro rebelde -
(Cuento)
1992 - El jardín de las delicias -
(Cuento)
1991 - Música de amor perdido -
(Novela)
1991 - Hierba del cielo -
(Cuento)
1989 - La República de Trapalanda -
(Ensayo)
1986 - Enciclopedia secreta de una familia argentina -
(Novela)
1985 - Manuel de historia -
(Novela)
1980 - Asesinos de los días de fiesta -
(Novela)
1979 - Reunión de desaparecidos -
(Cuento)
1978 - El emperador de la China y otros cuentos -
(Cuento)
1975 - Los locos y los cuerdos -
(Cuento)
1974 - Salón de lectura -
(Cuento)
1972 - Los asesinos de los días de fiesta -
(Novela)
1970 - Parque de diversiones -
(Novela)
1966 - Falsificaciones -
(Cuento)
1966 - Un pequeño café -
(Novela)
1962 - El cuarto de la noche -
(Teatro)
1960 - Ceremonia secreta -
(Novela)
1959 - El emperador de la China -
(Teatro)
1957 - Los expedientes -
(Teatro)
1955 - Rosaura a las diez -
(Novela)
Un día como hoy en 1902 nace Luis Cernuda
21 de septiembre de 1902 - Nace Luis Cernuda
Donde habite el olvido, En los vastos jardines sin aurora; Donde yo sólo sea Memoria de una piedra sepultada entre ortigas Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.
¿De qué novela es protagonista Augusto Pérez?
Niebla, de Miguel de Unamuno
Gringo Viejo, de Carlos Fuentes
Bomarzo, de Manuel Mujica Láinez
Entrevista al escritor argentino Hugo Mujica
"El contacto con la poesía es tan existencial que apenas caben palabras en la separación del contacto y uno".
Las dos criaturas
En Las dos criaturas, Ricardo Cardone despliega un mecanismo literario que nos genera incertidumbre.
Por Daniel Ruiz Rubini
El poema de hoy
Gacela de la terrible presencia
Yo quiero que el agua se quede sin cauce,
yo quiero que el viento se quede sin valles.
Quiero que la noche se quede sin ojos
y mi corazón sin flor del oro;
que los bueyes hablen con las grandes hojas
y que la lombriz se muera de sombra;
que brillen los dientes de la calavera
y los amarillos inunden la seda.
Puedo ver el duelo de la noche herida
luchando enroscada con el mediodía.
Resiste un ocaso de verde veneno
y los arcos rotos donde sufre el tiempo.
Pero no ilumines tu limpio desnudo
como un negro cactus abierto en los juncos.
Déjame en un ansia de oscuros planetas,
pero no me enseñes tu cintura fresca.
Federico García Lorca
Diván del Tamarit (1936)
enlaotrapuerta.com.ar -
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