En un mundo regido por la magia, el equilibrio lo es todo.
Siglos atrás, cuando por fin se logró la paz, se estableció el sistema de las cuatro Órdenes: Agua, Fuego, Tierra y Aire; unidas bajo una Cofradía.
Mantener el deseado equilibrio se convirtió casi en una religión. Ahora ese equilibrio se está rompiendo y la paz se encuentra amenazada.
Mientras la Cofradía trata de encontrar la razón de esta ruptura, y reparar el deseado equilibrio, el control que mantiene sobre las Órdenes comienza a desvanecerse.
Kendria, una joven adepta de la Cofradía, tratará de mantenerse alejada de estos hechos mientras lucha contra sus propios fantasmas. Pero será inevitablemente arrastrada al centro de los eventos. Allí descubrirá que no sólo era su destino participar en ellos, sino que el destino de su mundo está en sus manos.
Hace tanto tiempo tanto gris
Que no sé si haber nacido o haber muerto
Haber entrado en este infierno
O haber caído de este cielo
Lo cierto es que aquí no hay espanto de qué huir
Apenas unas manos manchadas con pasado
Unos pies descalzos y sin rumbo
Un viento que huele la corteza
Solamente perduran las cáscaras del cuerpo
Unas pocas semillas que cayeron a la tierra
Y nada más
Los pájaros hambrientos ya se han ido
Tal vez brote un árbol de este cuerpo
Una cuerda que vibre como látigo
La noche tiene piedad con los más débiles
Cubre sus cuerpos del frío
Con sábanas que asfixian