En la otra puerta

Gaueko

Gaueko, de Genma Sánchez

Genma Sánchez

2009 - Narrativa

Editorial Grupo Buho

Adriana es una compositora y directora de orquesta bilbaína que quiere componer la obra perfecta. Cuando la cree realizada la dirige ella misma en la ciudad de Ámsterdam.
La acogida es muy desigual. Adriana se siente desconsolada y se encierra en su casa sin querer ver a nadie.
Sólo pasea, ni siquiera quiere escuchar la música de otros compositores, le produce un dolor indescriptible.
Todo cambiará cuando, en uno de sus solitarios paseos, conoce a un curioso personaje: Gaueko.

Textos para leer de Gaueko

  • Gaueko (fragmento) (Narrativa)
  • Obras de Genma Sánchez

  • 2009 - Gaueko - (Narrativa)
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    Fortunato Ramos

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    Las dos criaturas

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    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Amor errante

    Hijo, en tu busca
    Cruzo los mares:
    Las olas buenas
    A ti me traen:
    Los aires frescos
    Limpian mis carnes
    De los gusanos
    De las ciudades;
    Pero voy triste
    Porque en los mares
    Por nadie puedo
    Verter mi sangre.
    ¿Qué a mí las ondas
    Mansas e iguales?
    ¿Qué a mí las nubes,
    Joyas volantes?
    ¿Qué a mí los blandos
    Juegos del aire?
    ¿Qué la iracunda
    Voz de huracanes?
    A estos–¡la frente
    Hecha a domarles!
    A los lascivos
    Besos fugaces
    De las menudas
    Brisas amables,–
    Mis dos mejillas
    Secas y exangües,
    De un beso inmenso
    Siempre voraces!
    Y ¿a quién, el blanco
    Pálido ángel
    Que aquí en mi pecho
    Las alas abre
    Y a los cansados
    Que de él se amparen
    Y en él se nutran
    Busca anhelante?
    ¿A quién envuelve
    Con sus suaves
    Alas nubosas
    Mi amor errante?
    Libres de esclavos
    Cielos y mares,
    Por nadie puedo
    Verter mi sangre!
    Y llora el blanco
    Pálido ángel:
    ¡Celos del cielo
    Llorar le hacen,
    Que a todos cubre
    Con sus celajes!
    Las alas níveas
    Cierra, y ampárase
    De ellas el rostro
    Inconsolable:–
    Y en el confuso
    Mundo fragante
    Que en la profunda
    Sombra se abre,
    Donde en solemne
    Silencio nacen
    Flores eternas
    Y colosales,
    Y sobre el dorso
    De aves gigantes
    Despiertan besos
    Inacabables,–
    Risueño y vivo
    Surge otro ángel!

    José Martí

    Ismaelillo (1882)
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