Adriana es una compositora y directora de orquesta bilbaína que quiere componer la obra perfecta. Cuando la cree realizada la dirige ella misma en la ciudad de Ámsterdam.
La acogida es muy desigual. Adriana se siente desconsolada y se encierra en su casa sin querer ver a nadie.
Sólo pasea, ni siquiera quiere escuchar la música de otros compositores, le produce un dolor indescriptible.
Todo cambiará cuando, en uno de sus solitarios paseos, conoce a un curioso personaje: Gaueko.
Menos la noche espejo
Todo es arena movediza
Pantano de víboras
Un descampado que ahoga
Menos la noche que muerde sin veneno
Todo me rodea como legión de colibríes
Zumban tiesos en mis oídos
Tanta belleza aturde
Menos el secreto de la noche
Toda confesión es viva voz
Sepan que he cometido el peor de los pecados
He sido feliz
Ahora pago mi culpa
La culpa del temor perdido
Vuelvo pródigo a los brazos que me guían
Menos la noche impura