En la otra puerta

Harry Potter y la Orden del Fénix

Joanne K. Rowling

Joanne K. Rowling

2004 - Novela

Las tediosas vacaciones de verano en casa de sus tíos todavía no han acabado y Harry se encuentra más inquieto que nunca. Apenas ha tenido noticias de Ron y Hermione, y presiente que algo extraño esta sucediendo en Hogwarts. En efecto, cuando por fin comienza otro curso en el famoso colegio de magia y hechicería, sus temores se vuelven realidad. El Ministerio de Magia niega que Voldermort haya regresado y ha iniciado una campaña de desprestigio contra Harry y Dumbledore, para lo cual ha asignado a la horrible profesora Dolores Umbridge la tarea de vigilar todos sus movimientos. Así pues, además de sentirse solo e incomprendido, Harry sospecha que Voldemort puede adivinar sus pensamientos, e intuye que el temible mago trata de apoderarse de un objeto secreto que le permitiría recuperar sus poder destructivo.

Obras de Joanne K. Rowling

  • 1997 - Harry Potter y la Piedra Filosofal
  • 1998 - Harry Potter y la Cámara Secreta
  • 1999 - Harry Potter y el Prisionero de Azkaban
  • 2000 - Harry Potter y el Cáliz de Fuego
  • 2004 - Harry Potter y la Orden del FĂ©nix
  • 2006 - Harry Potter y el Misterio del PrĂ­ncipe
  • Un día como hoy en 1844 nace Anatole France

    16 de abril de 1844

    Nace Anatole France
    Anatole France es el seudónimo de Jacques Anatole François Thibault, novelista y premio Nobel francés, considerado frecuentemente como el mejor escritor francés de finales del siglo XIX y principios del XX

    Si mencionamos la espantable y jamás imaginada aventura de los molinos de viento, ¿a uno de los capítulos de qué célebre obra nos estamos refiriendo?

    Fernando Sorrentino: ''La narrativa es el arte de inventar mentiras verosĂ­miles''

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    Incienso de madrugada triste

    Incienso de madrugada triste

    Por Delfina Acosta

    El poema de hoy

    I. Yo soy un hombre sincero

    Yo soy un hombre sincero
    De donde crece la palma,
    Y antes de morirme quiero
    Echar mis versos del alma.

    Yo vengo de todas partes,
    Y hacia todas partes voy:
    Arte soy entre las artes,
    En los montes, monte soy.

    Yo sé los nombres extraños
    De las yerbas y las flores,
    Y de mortales engaños,
    Y de sublimes dolores.

    Yo he visto en la noche oscura
    Llover sobre mi cabeza
    Los rayos de lumbre pura
    De la divina belleza.

    Alas nacer vi en los hombros
    De las mujeres hermosas:
    Y salir de los escombros,
    Volando las mariposas.

    He visto vivir a un hombre
    Con el puñal al costado,
    Sin decir jamás el nombre
    De aquella que lo ha matado.

    Rápida, como un reflejo,
    Dos veces vi el alma, dos:
    Cuando muriĂł el pobre viejo,
    Cuando ella me dijo adiĂłs.

    Temblé una vez,— en la reja,
    A la entrada de la viña,—
    Cuando la bárbara abeja
    Picó en la frente a mi niña.

    Gocé una vez, de tal suerte
    Que gocé cual nunca: — cuando
    La sentencia de mi muerte
    LeyĂł el alcaide llorando.

    Oigo un suspiro, a través
    De las tierras y la mar,
    Y no es un suspiro,— es
    Que mi hijo va a despertar.

    Si dicen que del joyero
    Tome la joya mejor,
    Tomo a un amigo sincero
    Y pongo a un lado el amor.

    Yo he visto al águila herida
    Volar al azul sereno,
    Y morir en su guarida
    La vĂ­bora del veneno.

    Yo sé bien que cuando el mundo
    Cede, lĂ­vido, al descanso,
    Sobre el silencio profundo
    Murmura el arroyo manso.

    Yo he puesto la mano osada,
    De horror y jĂşbilo yerta,
    Sobre la estrella apagada
    Que cayĂł frente a mi puerta.

    Oculto en mi pecho bravo
    La pena que me lo hiere:
    El hijo de un pueblo esclavo
    Vive por él, calla, y muere.

    Todo es hermoso y constante,
    Todo es mĂşsica y razĂłn,
    Y todo, como el diamante,
    Antes que luz es carbĂłn.

    Yo sé que el necio se entierra
    Con gran lujo y con gran llanto,—
    Y que no hay fruta en la tierra
    Como la del camposanto.

    Callo, y entiendo, y me quito
    La pompa del rimador:
    Cuelgo de un árbol marchito
    Mi muceta de doctor.

    José Martí

    Versos Sencillos (1891)
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