En la otra puerta

Mensaje

Fernando Pessoa

1934 - Poesía

"Mensaje fue el único libro que Fernando Pessoa editó en vida (1934). Imbuido en el mito que auguraba un mesiánico regreso del rey Don Sebastián -desaparecido en la derrota de Alcazarquivir en 1578-, para devolver a Portugal su edad de oro, resultaría muy pobre considerar apenas como una argumentación patriótica (aunque no deja de serlo) a este libro ejemplar, de deslumbrante y precisa limpidez. No sólo porque dijo: "Soy, de hecho, un nacionalista místico, un sebastianista racional. Pero soy, aparte de eso, y hasta en contradicción con eso, muchas otras cosas". Sino también porque supo añadir, frenando ensoñaciones imperiales: "Para el destino que presumo será el de Portugal, las colonias no son necesarias". Porque era portugués, sí, pero también mediterráneo, europeo, universal. Epopeya concisa, mito hecho lenguaje vivo, Pessoa auténtico, los alcances de Mensaje nunca se agotan en una dirección. Las ilumina a todas, y de todas hace una gran poesía encarnada, alimento de hombres sedientos de una grandeza que les dé sentido.

Obras de Fernando Pessoa

  • 1934 - Mensaje - (Poesía)
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    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Amanecer

    En la honda noche universal
    que apenas contradicen los faroles
    una racha perdida
    ha ofendido las calles taciturnas
    como presentimiento tembloroso
    del amanecer horrible que ronda
    los arrabales desmantelados del mundo.

    Curioso de la sombra
    y acobardado por la amenaza del alba
    reviví la tremenda conjetura
    de Schopenhauer y de Berkeley
    que declara que el mundo
    es una actividad de la mente,
    un sueño de las almas,
    sin base ni propósito ni volumen.

    Y ya que las ideas
    no son eternas como el mármol
    sino inmortales como un bosque o un río,
    la doctrina anterior
    asumió otra forma en el alba
    y la superstición de esa hora
    cuando la luz como una enredadera
    va a implicar las paredes de la sombra,
    doblegó mi razón
    y trazó el capricho siguiente:
    si están ajenas de sustancia las cosas
    y si esta numerosa Buenos Aires
    no es más que un sueño
    que erigen en compartida magia las almas,
    hay un instante
    en que peligra desaforadamente su ser
    y es el instante estremecido del alba,
    cuando son pocos los que sueñan el mundo
    y sólo algunos trasnochadores conservan,
    cenicienta y apenas bosquejada,
    la imagen de las calles
    que definirán después con los otros.
    ¡Hora en que el sueño pertinaz de la vida
    corre peligro de quebranto
    hora en que le sería fácil a Dios
    matar del todo Su obra!

    Pero de nuevo el mundo se ha salvado.
    La luz discurre inventando sucios colores
    y con algún remordimiento
    de mi complicidad en el resurgimiento del día
    solicito mi casa,
    atónita y glacial en la luz blanca,
    mientras un pájaro de tiene mi silencio
    y la noche gastada
    se ha quedado en los ojos de los ciegos.

    Jorge Luis Borges

    Fervor de Buenos Aires (1923)
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