Vagamundo

Eduardo Galeano

1973 - Relato

Obras de Eduardo Galeano

  • 1962 - Los días siguientes
  • 1964 - China 1964: Crónica de un desafío
  • 1967 - Los fantasmas del día del león y otros relatos
  • 1967 - Guatemala: Clave de Latinoamérica
  • 1967 - Reportajes: Tierras de Latinoamérica, otros puntos cardinales, y algo más
  • 1971 - Siete imágenes de Bolivia
  • 1971 - Las venas abiertas de América Latina
  • 1972 - Crónicas latinoamericanas
  • 1973 - Vagamundo
  • 1975 - La canción de nosotros
  • 1977 - Conversaciones con Raimon
  • 1978 - Días y noches de amor y de guerra
  • 1980 - La piedra que arde
  • 1981 - Voces de nuestro tiempo
  • 1982 - Memorias del fuego I - Los nacimientos
  • 1984 - Memorias del fuego II - Las caras y las máscaras
  • 1985 - Contraseña
  • 1986 - Memoria del fuego III - El siglo del viento
  • 1986 - Aventuras de los jóvenes dioses
  • 1986 - Nosotros decimos no
  • 1989 - El libro de los abrazos
  • 1991 - El tigre azul y otros relatos
  • 1992 - Ser como ellos y otros artículos
  • 1993 - Las palabras andantes
  • 1993 - Amares (Antología de relatos)
  • 1994 - Úselo y tírelo
  • 1995 - El fútbol a sol y sombra
  • 1995 - Las aventuras de los dioses
  • 1998 - Patas para arriba
  • 2008 - Espejos. Una historia casi universal
  • Un día como hoy en 1844 nace Anatole France

    16 de abril de 1844

    Nace Anatole France
    Anatole France es el seudónimo de Jacques Anatole François Thibault, novelista y premio Nobel francés, considerado frecuentemente como el mejor escritor francés de finales del siglo XIX y principios del XX

    ¿Cuál es el título de la obra de José Enrique Rodó que despertó la adhesión incondicional de la juventud hispanoamericana?

    Un hombre que camina la poesía

    Un hombre que camina la poesía

    Santoro, hoy

    Santoro, hoy

    Por José Antonio Cedrón

    El poema de hoy

    Gacela de la terrible presencia

    Yo quiero que el agua se quede sin cauce,
    yo quiero que el viento se quede sin valles.

    Quiero que la noche se quede sin ojos
    y mi corazón sin flor del oro;

    que los bueyes hablen con las grandes hojas
    y que la lombriz se muera de sombra;

    que brillen los dientes de la calavera
    y los amarillos inunden la seda.

    Puedo ver el duelo de la noche herida
    luchando enroscada con el mediodía.

    Resiste un ocaso de verde veneno
    y los arcos rotos donde sufre el tiempo.

    Pero no ilumines tu limpio desnudo
    como un negro cactus abierto en los juncos.

    Déjame en un ansia de oscuros planetas,
    pero no me enseñes tu cintura fresca.

    Federico García Lorca

    Diván del Tamarit (1936)
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