En la otra puerta

La estrategia de la ilusión

Umberto Eco

1986 - Artículos

Umberto Eco lleva a cabo en esta serie de artículos y estudios -con estilo directo y narrativo, humor satírico y moralizante y una curiosa atención a los acontecimientos del momento- una semiología de lo cotidiano, una aproximación al universo de los discursos periodísticos o políticos, a lso fenómenos de la moda y la costumbre, acorde con lo que él considera la natural vocación política de un estudioso de ese lenguale que utilizamos para hablar de las cosas, a menudo para silenciarlas y con frecuencia para convencernos de que son cosas, cuando son, por el contrario, ideologías, fantasmas, ilusiones o decepciones.

Obras de Umberto Eco

  • 1965 - Apocalípticos e integrados
  • 1968 - La estructura ausente. Introducción a la semiótica
  • 1980 - El nombre de la rosa
  • 1986 - La estrategia de la ilusión
  • 1988 - El péndulo de Foucault
  • 1994 - La isla del día antes
  • 1996 - Seis paeos por los bosques narrativos
  • 1997 - Kant y el ornitorrinco
  • 1997 - Cinco escritos morales
  • 2001 - Baudolino
  • 2002 - Dire quasi la stessa cosa
  • 2004 - La misteriosa llama de la reina Loana
  • 2004 - Historia de la belleza
  • Un día como hoy en 1844 nace Anatole France

    16 de abril de 1844

    Nace Anatole France
    Anatole France es el seudónimo de Jacques Anatole François Thibault, novelista y premio Nobel francés, considerado frecuentemente como el mejor escritor francés de finales del siglo XIX y principios del XX

    ¿Cuál es el título de la novela de Faulkner en la que se narra la peripecia de los Bundren para sepultar a su madre?

    Entrevista a Osvaldo Bayer

    Entrevista a Osvaldo Bayer

    El destierro de la reina, de Ana Bisignani

    El destierro de la reina, de Ana Bisignani

    Por María González Rouco

    El poema de hoy

    Hierro

    Ganado tengo el pan: hágase el verso,—
    Y en su comercio dulce se ejercite
    La mano, que cual prófugo perdido
    Entre oscuras malezas, o quien lleva
    A rastra enorme peso, andaba ha poco
    Sumas hilando y revolviendo cifras.
    Bardo, ¿consejo quieres? Pues descuelga
    De la pálida espalda ensangrentada
    El arpa dívea, acalla los sollozos
    Que a tu garganta como mar en furia
    Se agolparán, y en la madera rica
    Taja plumillas de escritorio, y echa
    Las cuerdas rotas al movible viento.

    Oh alma! oh alma buena! mal oficio
    Tienes!: póstrate, calIa, cede, lame
    Manos de potentado, ensalza, excusa
    Defectos, tenlos —que es mejor manera
    De excusarlos—, y mansa y temerosa
    Vicios celebra, encumbra vanidades:
    Verás entonces, alma, cuál se trueca
    En plato de oro rico tu desnudo
    Plato de pobre!
    Pero guarda ¡oh alma!
    Que usan los hombres hoy oro empañado!
    Ni de eso cures, que fabrican de oro
    Sus joyas el bribón y el barbilindo:
    Las armas no,— las armas son de hierro!

    Mi mal es rudo; la ciudad lo encona;
    Lo alivia el campo inmenso: ¡otro más vasto
    Lo aliviará mejor! —Y las oscuras
    Tardes me atraen, cual si mi patria fuera
    La dilatada sombra. ¡Oh verso amigo:
    Muero de soledad, de amor me muero!

    No de vulgar amor: estos amores
    Envenenan y ofuscan: no es hermosa
    La fruta en la mujer, sino la estrella.
    La tierra ha de ser luz, y todo vivo
    Debe en torno de sí dar lumbre de astro.
    ¡Oh, estas damas de muestra! ¡oh, estas copas
    De carne! ¡oh, estas siervas, ante el dueño
    Que las enjoya o estremece echadas!
    ¡Te digo, oh verso, que los dientes duelen
    De comer de esta carne!

    Es de inefable
    Amor del que yo muero, del muy dulce
    Menester de llevar, como se lleva
    Un niño tierno en las cuidosas manos,
    Cuanto de bello y triste ven mis ojos.

    José Martí

    Versos Libres (1891)
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