En la otra puerta

El nacimiento de la tragedia

Friedrich Nietzsche

1872 - Ensayo

Edaf

El nacimiento de la tragedia es la erupción armónica de una larga e intensa formación intelectual y espiritual de un joven Nietzsche dominado por la belleza y la honestidad. En este libro, donde confluyen la pasión por la música, la búsqueda de la verdad y la admiración por el mundo clásico, corren, estrepitosas y fulgurantes imágenes y concepciones hasta entonces nunca vistas ni oídas; un pensamiento que, descubriendo lo horrible y lo cruel de la naturaleza -su aspecto dionisíaco-, junto con su necesidad de redención en la apariencia, cautivó a miles de espíritus atentos al drama de la existencia desde su publicación.

Obras de Friedrich Nietzsche

  • 1908 - Ecce homo. Cómo se llega a ser lo que se es - (Biografía)
  • 1894 - El Anticristo. Maldición sobre el Cristianismo - (Ensayo)
  • 1889 - Crepúsculo de los ídolos. Cómo se filosofa con el martillo - (Ensayo)
  • 1887 - Genealogía de la moral. Un escrito polémico - (Ensayo)
  • 1886 - Más allá del bien y del mal. Preludio de una filosofía del futuro - (Ensayo)
  • 1883 - Así habló Zaratustra. Un libro para todos y para nadie - (Relato)
  • 1882 - La gaya ciencia - (Ensayo)
  • 1881 - Aurora. Pensamientos sobre los prejuicios morales - (Ensayo)
  • 1880 - El caminante y su sombra - (Ensayo)
  • 1878 - Humano, demasiado humano. Un libro para espíritus libres - (Ensayo)
  • 1872 - El nacimiento de la tragedia - (Ensayo)
  • Un día como hoy en 1929 nace Guillermo Cabrera Infante

    22 de abril de 1929 - Nace Guillermo Cabrera Infante

    ¿Qué cuento de Cortázar comienza con la siguiente frase: ''Me ocurría a veces que todo se dejaba andar, se ablandaba y cedía terreno, aceptando sin resistencia que se pudiera ir así de una cosa a otra.''

    Marcos Silber

    Marcos Silber

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Remordimiento por cualquier muerte

    Libre de la memoria y de la esperanza,
    ilimitado, abstracto, casi futuro,
    el muerto no es un muerto: es la muerte.

    Como el Dios de los místicos,
    de Quien deben negarse todos los predicados,
    el muerto ubicuamente ajeno
    no es sino la perdición y ausencia del mundo.

    Todo se lo robamos,
    no le dejamos ni un color ni una sílaba:
    aquí está el patio que ya no comparten sus ojos,
    allí la acera donde acechó la esperanza.

    Hasta lo que pensamos podía estarlo pensando él también;
    nos hemos repartido como ladrones
    el caudal de las noches y de los días.

    Jorge Luis Borges

    Fervor de Buenos Aires (1923)
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