En la otra puerta

Responso

Juan José Saer

1964 - Novela

Jorge Alvarez Editor

Obras de Juan José Saer

  • 2000 - Lugar - (Cuento)
  • 1999 - La narración – objeto - (Ensayo)
  • 1997 - Las nubes - (Novela)
  • 1997 - El concepto de ficción - (Ensayo)
  • 1994 - La pesquisa - (Novela)
  • 1993 - Lo imborrable - (Novela)
  • 1986 - La ocasión - (Novela)
  • 1986 - Juan José Saer por Juan José Saer - (Textos)
  • 1985 - Glosa - (Novela)
  • 1983 - El entenado - (Novela)
  • 1983 - Narraciones/1 - (Relato)
  • 1983 - Narraciones/2 - (Relato)
  • 1982 - El río sin orillas - (Ensayo)
  • 1980 - Nadie nada nunca - (Novela)
  • 1977 - El arte de narrar - (Poesía)
  • 1976 - La mayor - (Cuento)
  • 1974 - El limonero real - (Novela)
  • 1969 - Cicatrices - (Novela)
  • 1967 - Unidad de lugar - (Cuento)
  • 1966 - La vuelta completa - (Novela)
  • 1965 - Palo y hueso - (Cuento)
  • 1964 - Responso - (Novela)
  • 1960 - En la zona - (Cuento)
  • Un día como hoy en 1819 nace Walt Whitman

    31 de mayo de 1819 - Nace Walt Whitman

    ¿Cuál es el título del primer relato de La guerra gaucha, de Leopoldo Lugones?

    Juan José Saer

    Juan José Saer

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    La muerte de la luna

    En el parque confuso
    Que con lánguidas brisas el cielo sahúma,
    El ciprés, como un huso,
    Devana un ovillo de de bruma.
    El telar de la luna tiende en plata su urdimbre;
    Abandona la rada un lúgubre corsario,
    Y después suena un timbre
    En el vecindario.

    Sobre el horizonte malva
    De una mar argentina,
    En curva de frente calva
    La luna se inclina,
    O bien un vago nácar disemina
    Como la valva
    De una madreperla a flor del agua marina.

    Un brillo de lóbrego frasco
    Adquiere cada ola,
    Y la noche cual enorme peñasco
    Va quedándose inmensamente sola.

    Forma el tic-tac de un reloj accesorio,
    La tela de la vida, cual siniestro pespunte.
    Flota en la noche de blancor mortuorio
    Una benzoica insispidez de sanatorio,
    Y cada transeúnte
    Parece una silueta del Purgatorio.

    Con emoción prosaica,
    Suena lejos, en canto de lúgubre alarde,
    Una voz de hombre desgraciado, en que arde
    El calor negro del rom de Jamaica.
    Y reina en el espíritu con subconsciencie arcaica,
    El miedo de lo demasiado tarde.

    Tras del horizonte abstracto,
    Húndese al fin la luna con lúgubre abandono,
    Y las tinieblas palpan como el tacto
    De un helado y sombrío mono.
    Sobre las lunares huellas,
    A un azar de eternidad y desdicha,
    Orión juega su ficha
    En problemático dominó de estrellas.

    El frescor nocturno
    Triunfa de tu amoroso empeño,
    Y domina tu frente con peso taciturno
    El negro racimo del sueño.
    En el fugaz desvarío
    Con que te embargan soñadas visiones,
    Vacilan las constelaciones;
    Y en tu sueño formado de aroma y de estío,
    Flota un antiguo cansancio
    De Bizancio...

    Languideciendo en la íntima baranda,
    Sin ilusión alguna
    Contestas a mi trémula demanda.
    Al mismo tiempo que la luna,
    Una gran perla se apaga en tu meñique;
    Disipa la brisa retardados sonrojos;
    Y el cielo como una barca que se va a pique,
    Definitivamente naufraga en tus ojos.

    Leopoldo Lugones

    Lunario sentimental (1909)
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