En la otra puerta

El crimen de san Alberto

El crimen de san Alberto, de Fernando Sorrentino

Fernando Sorrentino

2008 - Cuento

Losada

Estamos sujetos a un complejo sistema de reglas. Son tantas, y tan imperceptibles, que ni siquiera logramos advertir el modo prefijado en que transcurre nuestra vida. Estos relatos nos muestran —como si nos hablaran de lo más habitual— el costado fantasmal de esos hábitos que solemos acatar con pasividad ciega.
Si es función de la literatura fantástica (o meramente insólita) revelarnos la arista arbitraria de la cotidianidad que hasta entonces creíamos conocida y asimilada, en estos cuentos se hallarán puertas de acceso, tal vez ambiguas, a la dudosa construcción que, con cierta candidez, denominamos "la realidad".

A través de una extensa trayectoria que abarca más de tres décadas y la publicación de alrededor de un centenar de relatos, Fernando Sorrentino ha creado su propio y sorprendente mundo, donde los hechos relatados —con serena y objetiva prosa— casi nunca resultan ser lo que parecían.

Entrelazan tales ficciones, de manera casi subrepticia, la realidad con la fantasía, y por esa misma razón no es fácil determinar dónde termina la primera y empieza la segunda. Las situaciones planteadas, que suelen ser muy "normales" y "rutinarias", paulatinamente se van enrareciendo y convirtiendo en extrañas o perturbadoras, al tiempo que se deslizan por un arroyo, de muchos recodos imprevistos, de un humor vinculado con el absurdo, la hipérbole y la parodia.

Textos para leer de El crimen de san Alberto

  • El conejo de Ushuaia (Cuento)
  • Obras de Fernando Sorrentino

  • 2008 - El crimen de san Alberto - (Cuento)
  • 2008 - El centro de la telaraña - (Cuento)
  • 1972 - Imperios y servidumbres - (Cuento)
  • Un día como hoy en 1993 muere William Golding

    19 de junio de 1993 - Muere William Golding

    ¿Cuál es el escenario de ''La invención de Morel'', de Adolfo Bioy Casares?

    Carmen María de Jaén

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    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    La mesa verde

    El sol como un gran animal demasiado amarillo.
    Es una suerte que nadie me ayude. Nada más peligroso, cuando se
    necesita ayuda, que recibir ayuda.

    Me rememoro al sol de la infancia, infusa de
    muerte, de vida hermosa.

    Pero a mi noche no la mata ningún sol.

    La errancia, la canción de nosotros dos, tiemblo
    como en una metáfora el alma comparada con
    una candela.

    Y nada será tuyo salvo un ir hacia donde no hay
    dónde.

    He aquí que se estremece el espacio como un
    gran loco.

    Alguien demora en el jardín el paso del tiempo.

    Me alimento de música y de agua negra. Soy tu
    niña calcinada por un sueño implacable.

    Máscaras de la noche en qué lugar perdido que
    nadie más que yo conoce.

    ¿Tendré tiempo para hacerme una máscara
    cuando emerja de la sombra?
    Invitada a ir nada más que hasta el fondo.

    Me pruebo en el lenguaje en que compruebo el
    peso de mis muertos.

    El mar esconde sus muertos. Porque lo de abajo
    tiene que quedar abajo.

    Para mejor ser el que fue, ha querellado con su
    nueva sombra, ha luchado contra lo opaco.

    Alejandra Pizarnik

    Textos de sombra y últimos poemas (1982)
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