En la otra puerta

El crimen de san Alberto

El crimen de san Alberto, de Fernando Sorrentino

Fernando Sorrentino

2008 - Cuento

Losada

Estamos sujetos a un complejo sistema de reglas. Son tantas, y tan imperceptibles, que ni siquiera logramos advertir el modo prefijado en que transcurre nuestra vida. Estos relatos nos muestran —como si nos hablaran de lo más habitual— el costado fantasmal de esos hábitos que solemos acatar con pasividad ciega.
Si es función de la literatura fantástica (o meramente insólita) revelarnos la arista arbitraria de la cotidianidad que hasta entonces creíamos conocida y asimilada, en estos cuentos se hallarán puertas de acceso, tal vez ambiguas, a la dudosa construcción que, con cierta candidez, denominamos "la realidad".

A través de una extensa trayectoria que abarca más de tres décadas y la publicación de alrededor de un centenar de relatos, Fernando Sorrentino ha creado su propio y sorprendente mundo, donde los hechos relatados —con serena y objetiva prosa— casi nunca resultan ser lo que parecían.

Entrelazan tales ficciones, de manera casi subrepticia, la realidad con la fantasía, y por esa misma razón no es fácil determinar dónde termina la primera y empieza la segunda. Las situaciones planteadas, que suelen ser muy "normales" y "rutinarias", paulatinamente se van enrareciendo y convirtiendo en extrañas o perturbadoras, al tiempo que se deslizan por un arroyo, de muchos recodos imprevistos, de un humor vinculado con el absurdo, la hipérbole y la parodia.

Textos para leer de El crimen de san Alberto

  • El conejo de Ushuaia (Cuento)
  • Obras de Fernando Sorrentino

  • 2008 - El centro de la telaraña - (Cuento)
  • 2008 - El crimen de san Alberto - (Cuento)
  • 1972 - Imperios y servidumbres - (Cuento)
  • Un día como hoy en 1880 muere Estanislao del Campo

    6 de noviembre de 1880 - Muere Estanislao del Campo

    ¿Cuál es el escenario de ''La invención de Morel'', de Adolfo Bioy Casares?

    El maestro Ramiro Lagos

    El maestro Ramiro Lagos

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Grumete

    ¡No pruebes tú los licores!
    ¡Tú no bebas!
    ¡Marineros bebedores,
    los de las obras del puerto,
    que él no beba!
    ¡Que él no beba, pescadores!
    ¡Siempre sus ojos abiertos,
    siempre sus labios despiertos
    a la mar, no a los licores.
    ¡Que él no beba!

    ¡Jee, compañero, jee, jee!
    ¡Un toro azul por el agua!
    ¡Ya apenas si se le ve!
    -¿Quééé?
    -¡Un toro por el mar, jee!

    -¡Traje mío, traje mío,
    nunca te podré vestir,
    que al mar no dejan ir.

    Nunca me verás, ciudad,
    con mi traje marinero.
    Guardado está en el ropero,
    ni me lo dejan probar.
    Mi madre me lo ha encerrado,
    para que no vaya al mar.

    Retorcedme sobre el mar,
    al sol, como si mi cuerpo
    fuera el jirón de una vela.
    Exprimid toda mi sangre.
    Tended a secar mi vida
    sobre las jarcias del muelle.
    Seco, arrojadme a las aguas
    con una piedra en el cuello
    para que nunca más flote.
    Le di mi sangre a los mares.
    ¡Barcos, navegad por ella!
    Debajo estoy yo, tranquilo.

    Rafael Alberti

    Marinero en tierra (1925)
    enlaotrapuerta.com.ar - Archivo de noticias