En la otra puerta

Camino a la raíz

Camino a la raíz, de Dora Giannoni

Dora Giannoni

2006 - Poesía

CLM

La poesía de Dora Giannoni apalabra un gesto, un rito: regresar con soltura al hábito del verbo. Reincidir en el delito de escribir. Reanudar su inocencia, ahondando en la neblina, mostrando sólo los claros del bosque.

Los poemas de este Camino a la raíz, como pájaros de tinta, se posan en el blanco de la página y nos conmueven, nos motivan, gorjean con calculado desorden. Sombras de pájaros que son palabras. Palabras que son verbas, adjetivas, adverbias, sustantivas... Palabras puntas de flecha, que hiere o enlaza se prolonga en otras palabras y son multitud, enjambre, manada, nube de polvo, éxodo, asombro. La punta sin pensar de un pensamiento.



Adriana Romano

Profesora, escritora, periodista

Textos para leer de Camino a la raíz

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    Las dos criaturas

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    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Con esta boca, en este mundo

    No te pronunciaré jamás, verbo sagrado,
    aunque me tiña las encías de color azul,
    aunque ponga debajo de mi lengua una pepita de oro,
    aunque derrame sobre mi corazón un caldero de estrellas
    y pase por mi frente la corriente secreta de los grandes ríos.

    Tal vez hayas huido hacia el costado de la noche del alma,
    ese Xal que no es posible llegar desde ninguna lámpara,
    y no hay sombra que guíe mi vuelo en el umbral,
    ni memoria que venga de otro cielo para encarnar en esta dura nieve
    donde sólo se inscribe el roce de la rama y el quejido del viento.

    Y ni un solo temblor que haga sobresaltar las mudas piedras.
    Hemos hablado demasiado del silencio,
    lo hemos condecorado lo mismo que a un vigía en el arco final,
    como si en él yaciera el esplendor después de la caída,
    el triunfo del vocablo, con la lengua cortada.

    ¡Ah, no se trata de la canción, tampoco del sollozo!
    He dicho ya lo amado y lo perdido,
    trabé con cada sílaba los bienes y los males que más temí perder.
    A lo largo del corredor suena, resuena la tenaz melodía,
    retumban, se propagan como el trueno
    unas pocas monedas caídas de visiones o arrebatadas a la oscuridad.
    Nuestro largo combate fue también un combate a muerte con la muerte, poesía.

    Hemos ganado. Hemos perdido,
    porque ¿cómo nombrar con esta boca,
    cómo nombrar en este mundo con esta sola boca en este mundo con [esta sola boca?

    Olga Orozco

    Con esta boca, en este mundo (1994)
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