Bodas de sangre
1933 - Teatro
El valor vivo, el raro acierto de García Lorca está en la reinvención de un estilo dramático y en la manera como, superando toda atadura, cualquier localismo geográfico, eleva la acción trágica a un plano universal. Lo primero se advierte en el modo verbal, en el habla de los personajes, en la frescura e imaginismo de los diálogos. De ahí la maravillosa sobriedad ejemplar que transparece en Bodas de Sangre; la calidad diamantina de un diálogo recortado, bruñido, que da siempre en el blanco.