Sé que soy la única mortal de las górgonas porque puedo ser vista, pero yo también puedo ver y convertir en piedra a quien se ponga adelante.
Sin embargo hoy presiento una desgracia, el cosmos está cargado, genios y demonios pugnan por emerger, no me dejan conciliar el sueño, me siento observada y eso me asusta. Una luz fulgurante se agranda en el horizonte, mi único ojo se paraliza, queda fijo, como vidrioso. Disimulo, me hago la dormida pero cada vez es más fuerte el resplandor.
Algo se acerca, es una inmensa espada pero no distingo más. El frío penetrante me estremece, un líquido caliente me corre por el cuerpo, si se le puede llamar cuerpo a estas garras en vez de manos y a estas serpientes en lugar de cabellos.
Todo está oscuro, no puedo moverme, no tengo fuerzas, ¡Oh, Dioses!, ya me doy cuenta: de un solo golpe me han cortado la cabeza, estoy dentro de una alforja cabalgando en el aire. ¿ hacia adonde?, ¿qué otra venganza planeó Atenea para mí?.
Tengo hambre, estoy débil, lastimada, mutilada. Mi verdugo me sigue usando, aún en estas deficientes condiciones me muestra y petrifico de una sola vez a los guerreros que querían atacarlo, ahora son doscientas estatuas que adornan el escenario de la batalla.
JA!! No van a poder conmigo, en cuánto me recupere vuelvo a mi isla. Debo mantenerme quieta y silenciosa para que crean que estoy muerta.
Emprendemos viaje, espío, ¡qué hermoso palacio!, me recuerda el de mi niñez, de nuevo me extraen de la bolsa, y es un rey el que queda petrificado.
Ahora me entregan como ofrenda a una diosa, pero...., esa voz, la conozco, SÍ, es Atenea, no tengo salvación, logró su cometido, tenerme bajo su autoridad, descargar su ira.
Es el fin, desciendo al lugar de los tormentos. No me resigno, me rebelo pero es inútil, las lenguas de fuego me envuelven y empiezan a horadarme.
Basado en la historia mitológica de Dédalo -Perseo - Las Górgonas (Medusa) y Andrómeda.