Con Persuasión de los días (1942), Oliverio Girondo vuelve a cambiar el tono; ya no son los movimintos y las significaciones del sueño y la imaginación que se impone, sino un sentimiento de náusea. Las cosas pasan a segundo plano, como borradas por el rechazo cada vez más intenso de un mundo deformado por el mal. El título se hace admonitorio, pone énfasis en la dialéctica sombría del tiempo. Se ha pasado de un universo físico a un universo moral, de la geografía a la ética.
¿Cuántos versos tardará en morir este poema?
¿Doce?
¿Once?
¿Cuál será la última palabra que la soga tense?
Nueve versos hacharán la silla
Este poema es la suma de todos los herejes
Nació del corazón sensible que la poesía llaga
Hoy lo alumbra la razón que mide y califica
Olvidó la fibra que al llanto ahoga
La bocanada del último suspiro
El vacío del amor
Ahora cuenta versos
Queda uno inútil
De donde le cuelga el cuello