En la otra puerta

Prosas profanas

Rubén Darío

1896 - Poesía

Textos para leer de Prosas profanas

  • Alaba los ojos negros de Julia (Poesía)
  • Blasón (Poesía)
  • Bouquet (Poesía)
  • Canción de Carnaval (Poesía)
  • Del campo (Poesía)
  • Dice Mía (Poesía)
  • Divagación (Poesía)
  • El faisán (Poesía)
  • El país del sol (Prosa poética)
  • Era un aire suave... (Poesía)
  • Garconnière (Poesía)
  • Heraldos (Poesía)
  • Ite, missa est (Poesía)
  • Margarita (Poesía)
  • Mía (Poesía)
  • Para la misma (Poesía)
  • Para una cubana (Poesía)
  • Sonatina (Poesía)
  • Obras de Rubén Darío

  • 1905 - Cantos de vida y esperanza - (Poesía)
  • 1901 - España contemporánea - (Artículos)
  • 1901 - Peregrinaciones - (Artículos)
  • 1896 - Prosas profanas - (Poesía)
  • 1896 - Los raros - (Artículos)
  • 1888 - Azul - (Cuentos y poesía)
  • 1887 - Rimas - (Poesía)
  • Un día como hoy en 1902 nace Luis Cernuda

    21 de septiembre de 1902 - Nace Luis Cernuda

    ¿Quién es el autor de la novela ''El Pozo''?

    Entrevista al escritor holandés Herman Koch

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    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Con esta boca, en este mundo

    No te pronunciaré jamás, verbo sagrado,
    aunque me tiña las encías de color azul,
    aunque ponga debajo de mi lengua una pepita de oro,
    aunque derrame sobre mi corazón un caldero de estrellas
    y pase por mi frente la corriente secreta de los grandes ríos.

    Tal vez hayas huido hacia el costado de la noche del alma,
    ese Xal que no es posible llegar desde ninguna lámpara,
    y no hay sombra que guíe mi vuelo en el umbral,
    ni memoria que venga de otro cielo para encarnar en esta dura nieve
    donde sólo se inscribe el roce de la rama y el quejido del viento.

    Y ni un solo temblor que haga sobresaltar las mudas piedras.
    Hemos hablado demasiado del silencio,
    lo hemos condecorado lo mismo que a un vigía en el arco final,
    como si en él yaciera el esplendor después de la caída,
    el triunfo del vocablo, con la lengua cortada.

    ¡Ah, no se trata de la canción, tampoco del sollozo!
    He dicho ya lo amado y lo perdido,
    trabé con cada sílaba los bienes y los males que más temí perder.
    A lo largo del corredor suena, resuena la tenaz melodía,
    retumban, se propagan como el trueno
    unas pocas monedas caídas de visiones o arrebatadas a la oscuridad.
    Nuestro largo combate fue también un combate a muerte con la muerte, poesía.

    Hemos ganado. Hemos perdido,
    porque ¿cómo nombrar con esta boca,
    cómo nombrar en este mundo con esta sola boca en este mundo con [esta sola boca?

    Olga Orozco

    Con esta boca, en este mundo (1994)
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