En la otra puerta

Don Galaz de Buenos Aires

Manuel Mujica Lainez

1938 - Novela

El modelo de la obra es en parte la picaresca, pero su protagonista es un adolescente hidalgo, huérfano, que a los diecisiete años de edad es paje del obispo de Buenos Aires a mediados del siglo XVII. En esta novela, hasta hoy escasamente conocida, se dibujan ya los rasgos fundamentales de toda la obra de Mujica Lainez: por un lado, a la vez la mitificación y la crítica del pasado porteño; por otro lado, la fascinación por la cabalgata de fantasmas de un ayer pintoresco, de libro de caballerías o de pintura velazqueña, que toma cuerpo aquí en un desfile de contrabandistas, soldados, mendigos y alquimistas, y en aventuras, a imagen de las hazañas de Amadís de Gaula, tales como el robo de la piedra de la locura. La ironía, el amor a la vida y el arte de la prosa que convierten a Mujica Lainez en un artista mayor y le aseguran la inmediata complicidad de sus lectores aparecen ya nítidamente en Don Galaz de Buenos Aires.

Obras de Manuel Mujica Lainez

  • 1936 - Glosas Castellanas
  • 1938 - Don Galaz de Buenos Aires
  • 1942 - Padre (Biografía de Miguel Cané)
  • 1943 - Canto a Buenos Aires
  • 1946 - Estampas de Buenos Aires
  • 1949 - Aquí vivieron
  • 1950 - Misteriosa Buenos Aires
  • 1952 - Los ídolos
  • 1954 - La casa
  • 1955 - Los viajeros
  • 1957 - Invitados en El paraíso
  • 1967 - Crónicas reales
  • 1974 - El viaje de los siete demonios
  • 1984 - Placeres y fatigas de los viajes
  • Un día como hoy en 1844 nace Anatole France

    16 de abril de 1844

    Nace Anatole France
    Anatole France es el seudónimo de Jacques Anatole François Thibault, novelista y premio Nobel francés, considerado frecuentemente como el mejor escritor francés de finales del siglo XIX y principios del XX

    ¿Cuál fue el primer libro del entrañable poeta Miguel Hernández?

    Hugo Ditaranto

    Hugo Ditaranto

    Una carpeta entre dos poetas

    Una carpeta entre dos poetas

    Por Edgardo Lois

    El poema de hoy

    Capitulación

    Anoche, unos abriles granas capitularon
    ante mis mayos desarmados de juventud;
    los marfiles histéricos de su beso me hallaron
    muerto; y en un suspiro de amor los enjaulé.
    Espiga extraña, dócil. Sus ojos me asediaron
    una tarde amaranto que dije un canto a sus
    cantos; y anoche, en medio de los brindis, me hablaron
    las dos lenguas de sus senos abrasadas de sed.
    Pobre trigueña aquella; pobres sus armas; pobres
    sus velas cremas que iban al tope en las salobres
    espumas de un marmuerto. Vencedora y vencida,
    se quedó pensativa y ojerosa y granate.
    Yo me partí de aurora. Y desde aquel combate,
    de noche entran dos sierpes esclavas a mi vida.

    César Vallejo

    Los heraldos negros (1918)
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