En la otra puerta

El plan infinito

Isabel Allende

1991 - Novela

Sudamericana

En este libro profundo, conmovedor y divertido, la gran escritora chilena logra conferir una dimensión distinta a su obra.
La narración comienza en un camión que viaja por el oeste de lo Estados Unidos, durante la Segunda Guerra Mundial, conducido por un estrafalario Doctor en Ciencias Divinas, quien predica las virtudes del plan infinito con una boa enrollada en los pies y una naranja suspendida sobre su cabeza. Su hijo, Gregory Reeves, es el inolvidable protagonista de esta novela, donde el realismo más brutal y los sobresaltos de la imaginación se entrelazan para presentarnos el destino excepcional de un hombre y cincuenta años de historia de California. Gregory Reeves crece entre los inmigrantes ilegales en el barrio latino de Los Ángeles, allí aprende las reglas de sobrevivencia: hablar español y correr rápido. Deberá ganarse la vida en los oficios más humildes y defenderse de las pandillas y el odio racial, pero en medio de la pobreza y la violencia siempre puede contar con su amiga Carmen Morales. Del ghetto mexicano el personaje pasa a la universidad en Berkeley, donde le toca vivir la fabulosa década de los sesenta, con los hippies, la revolución sexual y las luchas por los derechos civiles. Al volver de la guerra de Vietnam, Gregory dice: “soy uno de los afortunados que regresó ileso”. Sin embargo lleva profundas heridas emocionales que determinarán el resto de su existencia. Nada le es fácil, cada etapa de su camino representa un esfuerzo descomunal. Después de dos fracasos matrimoniales, una hija drogadicta y un rosario de fugaces relaciones amorosas que sólo le dejan un tremendo vacío, logra alcanzar la fortuna por la cual tanto ha luchado. Y entonces descubre que ha caído en una trampa.
Las peripecias de los protagonistas, sus penas, amores, convicciones y pugnas, tienen la belleza formal y la hondura simbólica de una danza en la que se distinguen cautivantes ritmos latinos y la pasión trágica de West Side Story.

Obras de Isabel Allende

  • 2007 - La suma de los días - (Autobiografía)
  • 2000 - Retrato en sepia - (Novela)
  • 1991 - El plan infinito - (Novela)
  • Un día como hoy en 1964 muere Ezequiel Martínez Estrada

    4 de noviembre de 1964 - Muere Ezequiel Martínez Estrada

    ¿En cuál de las obras de Florencio Sánchez se desarrolla la historia de Don Olegario y su hijo, Julio?

    Fernando Sorrentino: ''La narrativa es el arte de inventar mentiras verosímiles''

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    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Cristo en la cruz

    Cristo en la cruz. Los pies tocan la tierra.
    Los tres maderos son de igual altura.
    Cristo no está en el medio. Es el tercero.
    La negra barba pende sobre el pecho.
    El rostro no es el rostro de las láminas.
    Es áspero y judío. No lo veo
    y seguiré buscándolo hasta el día
    último de mis pasos por la tierra.
    El hombre quebrantado sufre y calla.
    La corona de espinas lo lastima.
    No lo alcanza la befa de la plebe
    que ha visto su agonía tantas veces.
    La suya o la de otro. Da lo mismo.
    Cristo en la cruz. Desordenadamente
    piensa en el reino que tal vez lo espera,
    piensa en una mujer que no fue suya.
    No le está dado ver la teología,
    la indescifrable Trinidad, los gnósticos,
    las catedrales, la navaja de Occam,
    la púrpura, la mitra, la liturgia,
    la conversión de Guthrum por la espada,
    la inquisición, la sangre de los mártires,
    las atroces Cruzadas, Juana de Arco,
    el Vaticano que bendice ejércitos.
    Sabe que no es un dios y que es un hombre
    que muere con el día. No le importa.
    Le importa el duro hierro con los clavos.
    No es un romano. No es un griego. Gime.
    Nos ha dejado espléndidas metáforas
    y una doctrina del perdón que puede
    anular el pasado. (Esa sentencia
    la escribió un irlandés en una cárcel.)
    El alma busca el fin, apresurada.
    Ha oscurecido un poco. Ya se ha muerto.
    Anda una mosca por la carne quieta.
    ¿De qué puede servirme que aquel hombre
    haya sufrido, si yo sufro ahora?

    Jorge Luis Borges

    Los conjurados (1985)
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