Este libro no pretende apagar tu sed. Unas veces será agua y otras, arena. No hay por qué compartir mis claroscuros, esa luz que me encandila o esa oscuridad que me enceguece. Correrás el riesgo de transitar el límite borroso que separa esos desiertos como una alternativa; pero si callas conmigo y escuchas tu silencio entre líneas, aquí beberemos.
Primero vendrá un maullido
Sin tiempo y sin lugar
Un absurdo despertar
Luego vendrá la boca abierta de la vida
Un hijo a borbotones
Y el pasado sólo será tiempo inútil
Más tarde vendrá el desvelo
Por lo que nunca fui
Por lo que nunca seré
Y abrirá una huella para todos mis fracasos
Después vendrán los sabios
Que olfatearán mi cojera
Y cobardes morderán mi cuello
Pero nada habrán de hacer por lo imposible
Después vendrá la noche
Con su mano de madre
Y me dirá que ya es tarde
Que no queda más que cielo
Después vendrá mi cuerpo
Buscando aire en una piedra
Y cuando mi voz se ahorque con saliva
Una tormenta de tierra me sepultará
Luego vendrá un maullido
Sin tiempo y sin lugar