Finalmente el hombre

Norberto Barleand

Norberto Barleand

2006 - Poesía

Con una coloratura a la sepia, Norberto Barleand pinta los recuerdos y los sueños. Sus palabras exaltan la valoración de los afectos, la generosidad de la entrega y el vínculo con su tiempo y sus experiencias, no sólo con la herramienta lírica sino también con la entraña. Así encontramos a un hombre que repasa con franqueza y entrega, pie a pie, todos los pasos, buscando su clave, su lugar en el mundo, construyendo y construyéndose con una imaginación frondosa y con novedades de forma: el paisaje interno, a veces luminoso, a veces nocturno, se nutre de hipérboles y de aromas surrealistas. Fundida a la experiencia, su cosmogonía comparte con nosotros una visión optimista de la vida y un amor por la palabra que rebasa los límites y busca la ensoñación. Finalmente el hombre aun en las fricciones, es un trayecto y un destino que sonríen. Ricardo Rubio

Obras de Norberto Barleand

  • 2006 - Finalmente el hombre
  • Un día como hoy en 1844 nace Anatole France

    16 de abril de 1844

    Nace Anatole France
    Anatole France es el seudónimo de Jacques Anatole François Thibault, novelista y premio Nobel francés, considerado frecuentemente como el mejor escritor francés de finales del siglo XIX y principios del XX

    ¿Quién es el autor de la novela El inglés de los güesos?

    Héctor Tizón

    Héctor Tizón

    ¿Qué es la literatura indie?

    ¿Qué es la literatura indie?

    Por Pablo Paniagua

    El poema de hoy

    Poema XX

    Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

    Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada,
    y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.»

    El viento de la noche gira en el cielo y canta.

    Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
    Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

    En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
    La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

    Ella me quiso, a veces yo también la quería.
    Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

    Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
    Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

    Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
    Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

    Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
    la noche está estrellada y ella no está conmigo.

    Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
    Mi alma no se contenta con haberla perdido.

    Como para acercarla mi mirada la busca.
    Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

    la misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
    Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

    Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
    Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

    De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
    Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

    Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
    Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

    Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
    mi alma no se contenta con haberla perdido.

    Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
    y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

    Pablo Neruda

    Veinte poemas de amor y una canción desesperada (1924)
    enlaotrapuerta.com.ar - Archivo de noticias