Historia prodigiosa

Adolfo Bioy Casares

1956 - Cuento

Obras de Adolfo Bioy Casares

  • 1929 - Prólogo
  • 1933 - 17 disparos contra lo porvenir
  • 1936 - La estatua casera
  • 1937 - Luis Greve, muerto
  • 1940 - La invención de Morel
  • 1945 - Plan de evasión
  • 1948 - La trama celeste
  • 1954 - El sueño de los héroes
  • 1956 - Historia prodigiosa
  • 1959 - Guirnalda con amores
  • 1962 - El lado de la sombra
  • 1967 - El gran serafín
  • 1969 - Diario de la guerra del cerdo
  • 1973 - Dormir al Sol
  • 1978 - El héroe de las mujeres
  • 1985 - La aventura de un fotógrafo en La Plata
  • 1986 - Historia desaforadas
  • 1993 - Un campeón desparejo
  • 1996 - En viaje (cartas a Silvina)
  • 1997 - De un mundo a otro
  • Un día como hoy en 1844 nace Anatole France

    16 de abril de 1844

    Nace Anatole France
    Anatole France es el seudónimo de Jacques Anatole François Thibault, novelista y premio Nobel francés, considerado frecuentemente como el mejor escritor francés de finales del siglo XIX y principios del XX

    ¿Quién es el autor de la novela El inglés de los güesos?

    La revolución no cumplió

    La revolución no cumplió

    Profeta del viento II

    Profeta del viento II

    Por Miguel Longarini

    El poema de hoy

    Elegía a Ramón Sijé

    (En Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha
    muerto como del rayo Ramón Sijé, con quien
    tanto quería.)

    Yo quiero ser llorando el hortelano
    de la tierra que ocupas y estercolas,
    compañero del alma, tan temprano.

    Alimentando lluvias, caracoles
    Y órganos mi dolor sin instrumento,
    a las desalentadas amapolas


    daré tu corazón por alimento.
    Tanto dolor se agrupa en mi costado,
    que por doler me duele hasta el aliento.

    Un manotazo duro, un golpe helado,
    un hachazo invisible y homicida,
    un empujón brutal te ha derribado.


    No hay extensión más grande que mi herida,
    lloro mi desventura y sus conjuntos
    y siento más tu muerte que mi vida.


    Ando sobre rastrojos de difuntos,
    y sin calor de nadie y sin consuelo
    voy de mi corazón a mis asuntos.

    Temprano levantó la muerte el vuelo,
    temprano madrugó la madrugada,
    temprano estás rodando por el suelo.

    No perdono a la muerte enamorada,
    no perdono a la vida desatenta,
    no perdono a la tierra ni a la nada.

    En mis manos levanto una tormenta
    de piedras, rayos y hachas estridentes
    sedienta de catástrofe y hambrienta

    Quiero escarbar la tierra con los dientes,
    quiero apartar la tierra parte
    a parte a dentelladas secas y calientes.


    Quiero minar la tierra hasta encontrarte
    y besarte la noble calavera
    y desamordazarte y regresarte

    Volverás a mi huerto y a mi higuera:
    por los altos andamios de mis flores
    pajareará tu alma colmenera

    de angelicales ceras y labores.
    Volverás al arrullo de las rejas
    de los enamorados labradores.

    Alegrarás la sombra de mis cejas,
    y tu sangre se irá a cada lado
    disputando tu novia y las abejas.

    Tu corazón, ya terciopelo ajado,
    llama a un campo de almendras espumosas
    mi avariciosa voz de enamorado.


    A las aladas almas de las rosas...
    de almendro de nata te requiero,
    que tenemos que hablar de muchas cosas,
    compañero del alma, compañero.


    Miguel Hernández

    El rayo que no cesa (1936)
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