En la otra puerta

Las montañas del oro

Leopoldo Lugones

1897 - Poesía

Este libro, el primero de Lugones, lo sitúa en Buenos Aires como uno de los grandes poetas del movimiento. Posee la originalidad de una voz argentina y profética. Lugones ingresa en el modernismo acumulando imágenes espectaculares y una oratoria elocuente. Los versículos y la prosa de este libro están impregnados de una imaginación titánica.

Obras de Leopoldo Lugones

  • 1938 - Romances del Río Seco - (Poesía)
  • 1927 - Poemas solariegos - (Poesía)
  • 1926 - Cuentos fatales - (Cuentos)
  • 1926 - El Ángel de la Sombra - (Novela)
  • 1922 - Las horas doradas - (Poesía)
  • 1917 - El libro de los paisajes - (Poesía)
  • 1912 - El libro fiel - (Poesía)
  • 1910 - Odas seculares - (Poesía)
  • 1909 - Lunario sentimental - (Poesía)
  • 1906 - Las fuerzas extrañas - (Cuentos)
  • 1905 - Los crepúsculos del jardín - (Poesía)
  • 1905 - La guerra gaucha - (Relatos)
  • 1897 - Las montañas del oro - (Poesía)
  • Un día como hoy en 1911 nace William Golding

    19 de septiembre de 1911 - Nace William Golding

    Si mencionamos la espantable y jamás imaginada aventura de los molinos de viento, ¿a uno de los capítulos de qué célebre obra nos estamos refiriendo?

    María del Carmen Suárez

    María del Carmen Suárez

    Las dos criaturas

    Las dos criaturas

    Por Daniel Ruiz Rubini

    El poema de hoy

    Poema I

    Cuerpo de mujer; blancas colinas, muslos blancos,
    te pareces al mundo en tu actitud de entrega.
    Mi cuerpo de labriego salvaje te socava
    y hace saltar el hijo del fondo de la tierra.

    Fui solo como un túnel. De mí huían los pájaros
    y en mí la noche entraba su invasión poderosa.
    Para sobrevivirme te forjé como un arma,
    como una flecha en mi arco, como una piedra en mi honda.

    Pero cae la hora de la venganza, y te amo.
    Cuerpo de piel, de musgo, de leche ávida y firme.
    Ah los vasos del pecho! Ah los ojos de ausencia!
    Ah las rosas del pubis! Ah tu voz lenta y triste!

    Cuerpo de mujer mía, persistiré en tu gracia.
    Mi sed, mi ansia sin límite, mi camino indeciso!
    Oscuros cauces donde la sed eterna sigue,
    y la fatiga sigue, y el dolor infinito.

    Pablo Neruda

    Veinte poemas de amor y una canción desesperada (1924)
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