Andrés Rivera nació en Buenos Aires en 1928. Hijo de inmigrantes, fue, sucesivamente, obrero textil, periodista y escritor. Prefiere escribir por las mañanas, a mano, en cuadernos y con alguna lapicera de buen trazo. Cuando escribe sigue algunos consejos de Hemingway: releer y corregir una y otra vez los manuscritos. En varias oportunidades ha dicho que para él existen dos tipos de escritores: los que quieren ser escritores y los que quieren escribir.
Marcos Ribak (éste es su verdadero nombre) comenzó a escribir a finales de los años cincuenta. Esos años componen un primer momento en la obra de Rivera. Esta primera etapa comprende los siguientes títulos: El precio (1957), Los que no mueren (1959), Sol de sábado (1962) y Cita (1965), enmarcados dentro de su compromiso militante en el Partido Comunista. (Rivera se afilió en 1945 y fue expulsado del partido en 1964.
En 1972, se publica Ajustes de cuentas, una colección de cuentos con el estilo de la novela negra de Chandler o Hammett, dos escritores admirados por Rivera. Luego de esa publicación, Rivera se sumergió en el silencio durante diez años. Hoy en día, reconoce que estos años le sirvieron para acercarse a grandes autores que no leía por prejuicios.
Con Una lectura de la historia (1982), Rivera inaugura así su segunda vuelta. En este segundo momento encontramos una literatura sin didactismos; con un lenguaje renovador, lacónico pero potente, donde lo dicho es tan importante como lo no-dicho.
En algunas de sus obras, la historia actúa como escenario, como fondo. Este es el caso de la colección de cuentos titulada Mitteleuropa (1993) donde hombres sin nombres luchan, vacilan, sueñan, desean y actúan en un marco de luchas de poder, de guerras y exilios.
La hegemonía de Rivera fue reconocida con singulares premios: en 1985, obtuvo el Segundo Premio Municipal de Novela con En esta dulce tierra; en 1992 (un año antes había publicado El amigo de Baudelaire), recibió el Premio Nacional de Literatura por su novela La revolución es un sueño eterno; en 1993, la Fundación El Libro distinguió La sierva como el mejor libro publicado en 1992, y El verdugo en el umbral obtuvo el Premio Club de los XIII 1995.
El Farmer (1996) volvió a colocar a Rivera entre los autores más reconocidos por el público y la crítica. Luego, en 1997, llegaría Nada que perder, y un año más tarde el volumen de cuentos La lenta velocidad del coraje.
Sus últimas obras, El profundo sur, Tierra de exilio y Hay que matar no sólo ratificarían las condiciones de Andrés Rivera, sino que lo llevarían a ocupar, nuevamente, la cima de los best sellers.
Actualmente, vive en Bella Vista, Córdoba, junto a su fiel compañera Susana Fiorito. Todos los viernes coordina un ciclo de cine-debate, donde participan los vecinos del barrio, en la Biblioteca Popular de esa ciudad.
En su peregrinación, el maestro y algunos de sus discípulos bajaron de la montaña al llano y se encaminaron hacia las murallas de la gran ciudad. Ante la puerta se había congregado una gran muchedumbre. Cuando se hallaron más cerca vieron un cadalso levantado y los verdugos ocupados en llevar a rastras hacia el tajo a un individuo ya muy debilitado por el calabozo y los tormentos. La plebe se agolpaba alrededor del espectáculo. Hacían mofa del reo y le escupían, movían bulla y esperaban con impaciencia la decapitación.
-¿Quién será y qué delitos habrá perpetrado -se preguntaban unos a otros los discípulos- para que la multitud desee su muerte con tanto afán? Aquí no se ve a nadie que manifieste compasión ni que llore.
-Supongo que será un hereje -dijo el maestro con tristeza.
Siguieron acercándose, y cuando se vieron confundidos con el gentío los discípulos preguntaron a izquierda y derecha quién era y qué crímenes había cometido el que en aquellos momentos se arrodillaba frente al tajo
Los olvidados
Ricardo Cardone
Esta novela podría ser una crónica de la marginalidad, o una interrogación metafísica, ¿existir es ser percibido? El olvidado no es quien ha muerto, sino quien ha sido exiliado del presente vivo. (Susana Gil)
El universo se debate entre el orden y el caos. En su interior todo caduca, cambia de orden y vuelve a ordenarse con la única intención de destruirse. Para que algo se convierta en otra cosa, ese algo tiene que dejar de existir. ¿En qué momento ese algo deja de existir? ¿Cuál es el instante preciso en el que algo deja de ser algo? Ese punto último donde la materia deja de ser lo que es, es el punto límite que todos buscamos descifrar, el menor número posible antes de la extinción. Esa entidad con infinitesimal poder de significancia le está vedada a nuestra razón
Los lados oscuros
Ricardo Cardone
Un libro de poemas en el que el hombre se enfrenta a todos su miedos.
Si las partes que limitan un todo son los lados del todo, ¿cuáles son los lados que limitan al hombre?
En cada uno de esos lados del hombre, la luz que lo salva precipita. Es en esa oscuridad donde gobierna su límite
Las dos criaturas
Ricardo Cardone
Cardone logra imágenes de una profundidad y una belleza tales que parecen alejarlo de la narrativa convencional para acercarlo a la prosa lírica. (Daniel Ruiz Rubini)
Xavier se muda a un departamento que le costó no pocos sacrificios y expectativas. ¿Qué puede suceder cuando un hombre cree concretar sus sueños y se dispone a disfrutarlos? Puede ocurrir —por ejemplo— que su historia se intercale con otras historias, y que ese abanico narrativo interpele al lector, que ponga en crisis su concepción del mundo, de los espacios, de la linealidad del tiempo, de los límites entre los sueños y la realidad, entre la ficción que atraviesa lo cotidiano y la cotidianeidad que atraviesa lo ficticio.
En Las dos criaturas (recientemente publicado por Ediciones Ruines Circulares), Ricardo Cardone despliega un mecanismo literario que nos genera incertidumbre, porque todas las certezas que nos sostienen parecen temblar al adentrarnos en su nuevo libro
Elisa Dejistani nació en Buenos Aires, Argentina. Poeta, Escritora y Traductora. Escultora, Dibujante, Pintora.Ex miembro del Consejo Directivo de la Asociación Argentina de Artistas Escultores, colaboró en diversos periódicos y revistas del país y del extranjero y actualmente es corresponsal y traductora de dos periódicos Latinoamericanos de Roma, Italia.Vivió, trabajó y expuso en Italia desde el año 1995 donde continúa exponiendo hasta el momento, sin perder el vínculo entrañable que la une al país de sus ancestros
María del Carmen Suárez nació en el barrio de La Boca el 3 de agosto de 1943.
Su familia materna provenía de Yugoeslavia, más precisamente de Dalmacia, y se afincaron en dicho barrio a principios del siglo XX. Su padre uruguayo pertenecía a la familia Castro Suárez, inmigrantes españoles que llegaron a Uruguay provenientes de La Coruña. Parte de su infancia transcurrió en el Cerro, lugar emblemático de Montevideo.
Recibió la Mención de Honor en el Concurso Internacional de Poesía "José Martí" de Perú (1971) y Premio Poeta América Latina 1983, compartido con el poeta chileno Enrique Lihn, Lima, Perú